
El patrono de Anova deja su retiro para lanzar al exalcalde de Santiago como candidato a la Xunta
09 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Xosé Manuel Beiras saltó de nuevo a la arena. Con 83 años y la pose más encorvada, se había ganado el derecho a disfrutar de una vida sosegada más allá de los focos, a realizar caminatas por el monte o a interpretar al piano Alfonsina y el mar, que la borda. En cambio, dejó esta semana su retiro con un propósito: empujar la cotización de Anova en la bolsa de la izquierda rupturista y activar la operación dirigida a convertir al exalcalde de Santiago, Martiño Noriega, en candidato a la presidencia de la Xunta.
Fue en el verano del 2016 cuando Beiras, con la sensación de haber cumplido su tarea, dejaba la política para iniciar su Vita nuova (Vida nueva), escribió entonces en Twitter, parafraseando el libro escrito por Dante tras la pérdida de su amada Beatriz. Desde su retiro no dejó de estar atento a la actualidad, aunque alejado de ella, y tuvo ocasión de comprobar cómo se fundó En Marea y cómo después se rompió en pedazos, de presenciar el desalojo de los alcaldes rebeldes de A Coruña o Santiago, y de asistir al divorcio entre Anova, el partido que fundó tras dejar el BNG, y la coalición Unidas Podemos en el marco de las generales. «A cobiza fura as faldriqueiras», escribió un Beiras despechado, dejando entrever que los de Pablo Iglesias no se mostraron generosos con su formación a la hora de repartir puestos en las listas.
Claro que esta ruptura no impidió que la entente Unidas Podemos, rebautizada en estos lares como Galicia en Común, siguiera adelante sin Anova, apuntalando dos nuevos referentes políticos: Antón Gómez-Reino, líder de Podemos Galicia, y Yolanda Díaz, hoy convertida en ministra.
La incomparecencia de Anova en las generales de abril y noviembre del 2019 fue una decisión que, con el tiempo, se revela más contraproducente. Y básicamente por dos razones. La primera, porque hizo visible el peso específico que tiene Anova dentro del espacio de la izquierda rupturista, que es más bien limitado. Y la segunda, porque EU y Podemos siguieron girando y, a base de dar vueltas, se acostumbraron a tomar sus decisiones sin contar con quienes prefirieron bajarse del tío vivo.
Y el resultado palpable es que Martiño Noriega, que acaba de recuperar todo el protagonismo político al frente de Compostela Aberta, a la vez que asumió el liderazgo de Anova para negociar una candidatura unitaria a la izquierda del PSOE de cara a las autonómicas, se está encontrando con todas las puertas cerradas para erigirse en el candidato a la Xunta de todo lo que un día representó En Marea.
Ni EU, que ya eligió a Eva Solla como aspirante a la Xunta, ni Podemos, que se propone hacer lo propio en las próximas semanas, muestran demasiada disposición a extenderle la alfombra al exalcalde de Teo y de Santiago.
Reaparición en Lugo
Eso es lo que explica el regreso de Beiras, que el jueves reapareciera en Lugo llamando a «sumar esforzos» en torno a un nuevo proyecto de unidad que permita desalojar a Feijoo de la Xunta y que el viernes acudiera a la TVG para dar por liquidados a En Marea y a Luís Villares.
Anova fía toda su estrategia a lograr que Noriega sea el candidato. Su mentor político activó la operación con su regreso. Pero eso ya no depende de Beiras, sino de Pablo Iglesias, que a finales de este mes visitará Galicia con instrucciones. Y al igual que un césar que extiende el pulgar hacia arriba o abajo, ahí es dónde se decidirá al suerte de Noriega.