Feijoo se despide del Parlamento, al que regresará mañana para dimitir

Juan Capeáns / Xosé Gago SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

XOAN A. SOLER

Cesará como presidente para que Alfonso Rueda tome posesión el día 14

28 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Después de algo más de tres años y medio en la oposición y trece más en el escaño azul con teléfono rojo, Alberto Núñez Feijoo intervino ayer por última vez como presidente de la Xunta en el Parlamento de Galicia. Pronunció sus últimas palabras en una sesión de control ordinaria, pero aún le quedan dos actuaciones relevantes en O Hórreo. Una, de carácter formal, para comunicar al presidente de la Cámara su dimisión, algo que se va a producir «esta semana», garantizó. Hoy mismo encabezará su último consello de la Xunta con plenos poderes y a partir de ese momento tendrá un estrecho margen de tiempo para activar su relevo, previsiblemente mañana por la mañana y nunca más tarde del lunes, en todo caso. Cesará como presidente y quedará al frente del Gobierno en funciones, como todo su equipo, y todavía le quedará otra foto en el hemiciclo, ya que su acta de diputado en Galicia la cederá a un miembro de la lista electoral del PP por Pontevedra —Fernando Pérez, de Caldas de Reis— después de votar a su sucesor en un pleno que se celebrará en la semana del 9 al 12 de mayo.

Enfrascado en el debate parlamentario de impuestos, precios desbocados y rebajas fiscales que exigían las preguntas de los portavoces de la oposición, Feijoo se quedó sin tiempo para su despedida, por lo que tuvo que pedir «un minuto de clemencia» a la presidencia, que se lo concedió sin reparos de la oposición. El todavía presidente autonómico manifestó su reconocimiento a todos los diputados «sen excepción», y especialmente a los 17 portavoces con los que debatió a lo largo de 13 años, sin olvidarse de los de su partido, Ruiz Rivas y Pedro Puy, en representación de todo un grupo parlamentario que le dio su apoyo y cuatro mayorías absolutas, y para el que también tuvo palabras de agradecimiento.

 Finalmente, expresó su «gratitude especial e infinita a Galicia, e polo cariño de todos os galegos sen excepción». «Se pasei aquí trece anos é porque os galegos confiaron en min», dijo con voz rotunda, la misma con la que pidió disculpas «polos erros e polas expresións excesivas». Por último, acabó defendiendo los «acertos» de la sociedad gallega en un período en el que se vivieron dos profundas crisis. Tuvo palabras de admiración para la comunidad educativa y sanitaria, y dejó un mensaje para todos los que seguirán en la Cámara: «Con determinación pido que o único compromiso que teñan sexan os intereses de Galicia. Temos que poñernos ao servizo de todos os galegos. Quero insistir en que desde estas bancadas fun feliz. Levo con orgullo a condición de galego, e seguirei servindo aos galegos, alá ou acolá. Seguirei servindo á terra nai», concluyó.

Una vez presentada la carta de renuncia a Miguel Santalices en el Parlamento, Feijoo trasladará a los ciudadanos su decisión, y para ello probablemente escoja algún espacio emblemático de la Xunta en Santiago. En ese punto, será el presidente de la Cámara el que tomará el control del proceso, con un calendario en una mano que tampoco le deja demasiado margen y los reglamentos estatutarios y parlamentarios en la otra. Seguramente el lunes convocará por separado a los portavoces para valorar las propuestas de relevo que, obviamente, pasan por la iniciativa que presente el grupo mayoritario, el PPdeG.

Los pasos que vienen

A continuación, deberá convocar a la Mesa del Parlamento y a la Xunta de Portavoces para acordar las siguientes fechas claves, una reunión que en los preparativos de la presente legislatura se celebró un jueves. Si se repite el esquema del 2020, el 5 de mayo se conocerían ya todos los detalles de la investidura, con varias jornadas señaladas en rojo: todo el proceso arrancaría el martes 10 con el discurso del candidato. La sesión debe continuar dos días después, el jueves 12, con la réplica de los tres portavoces y la votación. El viernes 13 Santalices tendría que viajar a Madrid para comunicar al rey la decisión de la Cámara.

El sábado 14 tendría lugar la toma de posesión del nuevo presidente, que, si sigue la costumbre de su antecesor, aprovechará esa tarde para hablar con su equipo y comunicar altas y bajas, que se trasladarían a los ciudadanos a la mañana siguiente. El último paso sería el lunes 16, con la toma de posesión de los conselleiros, la foto de familia en el salón noble del pazo de Raxoi y la celebración del primer consello de la Xunta con Alfonso Rueda al frente. Y el fin de semana siguiente, congreso del PPdeG en Pontevedra.

 

El líder popular pidió aplausos para Amancio Ortega, en un debate final con todos los clásicos

j. c.

Su nombre no se pronunció, pero Amancio Ortega se llevó la segunda mayor ovación de la última sesión de control a Feijoo, que se refirió a él como «un galego que quere poñer a disposición de Galicia 130 millóns para construír sete residencias de maiores». «Iso merece un aplauso unánime da Cámara», pidió el presidente, que solo encontró eco entre los suyos. Fue una despedida correcta, sin salidas de tono ni los excesos de otras sesiones, pero con múltiples argumentos que ya se han convertido en clásicos de las cuatro últimas legislaturas, como las comparativas recurrentes con la etapa del bipartito; los reproches del líder popular al BNG por su ímpetu soberanista y su colaboración con los socialistas para retener el poder; los ataques al PSOE a través del Gobierno de España; el «escaqueo feijoniano», dijo Pontón, para llevar sus respuestas hacia terrenos propicios; o la eterna discusión por la veracidad de las cifras en las que se apoyan unos y otros para sostener los argumentos.

  El formato de las preguntas orales al presidente de la Xunta dejó fuera de juego al portavoz socialista, Luís Álvarez, que se quedó sin tiempo para hacer un paréntesis al margen de los asuntos que quería plantear formalmente sobre las rebajas de impuestos en Galicia. Ana Pontón sí aprovechó su último turno de réplica para colocar su mensaje y cuidar «as formas, que son importantes». Apelando al «respecto polo país» y al sentido institucional, la nacionalista le deseó «o mellor no persoal», pidiéndole comprensión para no extender esa «sorte» a lo político. Mientras Feijoo desgranaba sus últimas palabras en la réplica leyendo unas anotaciones escritas a mano, Álvarez separó su silla oportunamente para que no se le escapara el presidente sin recibir su apretón de manos, que también intercambió con Pontón. En esta ocasión no hubo besos ni cobra, como en la investidura del 2016.

Ana Pontón cree que Feijoo «é o primeiro en abandonar o barco dunha Galicia peor da que atopou»

 J. C.

El BNG registró la pasada semana una pregunta al presidente referida a la crisis de inflación en Galicia, pero Ana Pontón era muy consciente de que, tratándose de la última sesión de control, los titulares iban a ser otros, así que esta vez fue la líder nacionalista la que no tuvo reparos en desviar sus argumentaciones para convertirlas en un análisis de los trece años de Feijoo en la Xunta.

La portavoz del Bloque describió así la «herdanza» del presidente: «Deixa unha Galicia máis pequena, con menos emprego, con menos industria, con menos sectores produtivos, con menos sanidade e servizos públicos, con menos xente moza e con menos igualdade». En positivo, pero sin dejar de defender sus intereses, Pontón le devolvió al líder del PP la etiqueta del «partido do non, cando Galicia merece un Goberno que lle diga si. Si a unha mocidade con futuro, si a ciencia e a innovación, si á sanidade pública, si a unha vellez digna, si ós sectores produtivos, si á igualdade e o feminismo e si a unha Galicia con futuro», para la que postula «con humildade» al BNG, aunque intuyendo «fame de cambio» entre la ciudadanía. No hizo una sola concesión a su adversario —ambos coincidieron los últimos 17 años en la Cámara— y le reprochó que «é o primeiro en abandonar o barco dunha Galicia peor da que encontrou», afirmó reivindicando la etapa del bipartito.

Pontón acabó tejiendo una enmienda a la totalidad de la política económica de Feijoo, al que acusó de bajar impuestos «aos que máis teñen» empobreciendo a los trabajadores y «debilitando o público».

Luís Álvarez achaca al presidente una «Galicia sen futuro» que no ofrece oportunidades a los jóvenes

 J. C.

El portavoz del grupo socialista, que tenía preparada una pregunta sobre rebajas fiscales, también se apresuró a anunciar que los acontecimientos obligaban a hacer un «balance» para calificar a un «presidente interino e a un presidente en prácticas», en referencia a Feijoo y a Alfonso Rueda.

Luís Álvarez se aferró a las cifras para justificar su percepción de que en Galicia queda un «panorama desolador: hai mil facultativos menos, 814 camas hospitalarias menos, listas de espera indecentes, trampas nas listas de dependencia, un déficit de 14.000 prazas nas residencias de maiores, 6.400 millóns de euros en débeda pública máis que no 2009, unha caída da poboación ocupada de 60.000 persoas menos, un índice de produción industrial que cae un 6,8 %, 12.000 millóns de euros dos Orzamentos sen executar en 13 anos e unha Galicia con 100.000 persoas menos, segundo os datos do IGE», enumeró.

Feijoo recurrió en su respuesta a unas cifras distintas y acusó al socialista de ocultar otros parámetros que son positivos «para Galicia», o directamente de utilizar «datos falsos».

En un tono más valorativo, el dirigente del PSdeG añadió que Feijoo «deixa unha Galicia sen futuro, que non ofrece oportunidades á mocidade» y, al igual que hizo su homóloga nacionalista, acabó intentando contrastar las recetas económicas que ahora predica el popular como líder nacional y lo practicado durante los últimos trece años: «Non vaia dando leccións de política fiscal, porque os datos evidencian que en lugar de facer máis con menos, fixeron menos con máis», concluyó.