La oenegé que atiende a los refugiados de África occidental en Galicia: «Intentamos que nuestro trabajo sea de acompañamiento e integración»

Marcos Gago Otero
marcos gago BUEU / LA VOZ

GALICIA

Pablo Bermejo y Ariadna Navarro son los responsables de la oenegé Accem en Bueu y en la provincia de Pontevedra
Pablo Bermejo y Ariadna Navarro son los responsables de la oenegé Accem en Bueu y en la provincia de Pontevedra ADRIÁN BAÚLDE

Dos equipos de Accem ayudan a adaptarse a Galicia a 106 africanos en Bueu y 70 en Sanxenxo. Así es cómo se organizan

16 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La hora del desayuno en el hotel Alda Bueumar es a las nueve de la mañana y en ese momento el comedor del establecimiento se convierte en el bullicioso punto de encuentro de los 106 refugiados de Mali y otros países africanos en conflicto, que la oenegé Accem supervisa en el marco de un programa del Ministerio de Migraciones. Bueu es uno de los dos lugares del entorno de Pontevedra donde se está desarrollando este programa de acción concertada y atención humanitaria, junto con Sanxenxo, donde hay 70.

La logística de esta actuación es compleja porque para sus participantes, que llevan poco en España, todo, absolutamente todo, es nuevo. Así que hay que empezar a trabajar en múltiples aspectos a la vez para facilitar las condiciones que aceleren una integración lo más rápida posible en la sociedad europea.

Ariadna Navarro es la responsable de Accem en Pontevedra y se ocupa de la actividad de esta oenegé en la provincia. El equipo destinado a Bueu lo dirige Pablo Bermejo. Lo forman cuidadores, trabajadores sociales, psicólogo, integradores sociales, profesores de español, y un educador social, entre otros. «El objetivo es acompañarles desde las necesidades más básicas hasta detectar qué pueden hacer una vez que llegan aquí. También se ve cómo se puede apoyar en los trámites administrativos, dependiendo de en qué momento está su solicitud de asilo, y se da esa asistencia jurídica, y también talleres prelaborales y clases de idiomas», explica Ariadna Navarro. Y apunta: «Las claves de una buena convivencia son la gente del lugar, que haya espacios de contacto. Intentamos que nuestro trabajo sea de acompañamiento e integración».

Bermejo indica que los refugiados que están en Bueu han pasado varios filtros previos desde su llegada a Canarias. Se trata de cribados realizados por el ministerio, que es quién decide, en base a las circunstancias de cada persona, a quién deriva a Galicia. «Cando eles chegan aquí xa teñen a entrevista de asilo feita e están á espera de saber cal é o resultado da decisión que tome o ministerio», precisa. Todos los refugiados atendidos en el Bueumar son hombres, la mayoría de entre 18 y 30 años.

Prioridad: aprender español

«Cando chegan fáiselles unha entrevista individualizada, para poder coñecer a súa historia e cal é o itinerario que queren trazar, e ver qué necesidades poden ter a nivel sanitario, psicolóxico, xurídico; a partir de aí empezamos a traballar na súa inserción laboral e na sociedade», detalla Bermejo.

Una de las prioridades es el aprendizaje del español. Reciben clase varias horas al día, de mañana y de tarde. También tienen actividades deportivas, aprovechando la playa cercana. Paralelamente, se les deriva al servicio público de empleo, dándose de alta como demandantes de formación y trabajo, dependiendo de si tienen el permiso laboral. La mayoría de los refugiados de Bueu lo tienen ya activado.

Navarro explica cómo son estas clases, según el nivel de conocimiento del español. La mayoría sabe francés, lo que agiliza el aprendizaje: «Se traducen entre ellos si hay alguno que habla muy bien francés o español y hay otro que le cuesta más».

«Hay bastante gente que está haciendo cursos en Vigo, otros empezaron a trabajar recientemente», precisa. En el caso de los refugiados buenenses, hay gente que se está formando para los sectores de la construcción, marinero pescador, logística, electricidad, fontanería, y procesado de pescado y congelados.

Una vez que uno de esos refugiados que trabaja supera el tope de ingresos fijado por el ministerio «ya salen del centro y viven por sus propios medios», incide Navarro. El alquiler puede ser un problema, pero desde Accem intentan alcanzar acuerdos con las empresas para que les faciliten el acceso a la vivienda. El objetivo final es que sean totalmente independientes.

«Notan a amabilidade e un trato próximo na xente»

Cuestiones del día a día más normal pueden ser fuente de dudas para estos refugiados. Bermejo explica cómo son algunas de las consultas más típicas que les hacen: «Moitas veces preguntan por cuestións básicas como que hai que facer para abrir unha conta no banco, como facer para ir a tal sitio, como falar coa xente».

En los deportes, comparten con los españoles la afición por el fútbol. Accem está ahora empezando los contactos con los clubes deportivos para diversificar sus actividades. También están contactando con colectivos sociales.

Los responsables de la oenegé destacan la buena recepción por parte de los gallegos. «Dinnos que notan unha amabilidade e un trato próximo na xente de aquí, tanto en Mondariz [donde estuvieron algunos antes] como en Bueu».

Asimismo, desde Accem impulsan también iniciativas con los centros educativos para fomentar la integración. El objetivo es «acercar la realidad del mundo a los adolescentes y es una forma también de romper estereotipos y prejuicios. Al final, ven que son chavales como ellos y que tienen las mismas inquietudes», concluye Navarro.