Las charlas de la policía en los centros educativos: «Un consumidor de porros empezó a tener alucinaciones y a escuchar voces»
GALICIA
Los agentes informan a los adolescentes de los peligros de las drogas para prevenir adicciones
23 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Veinticuatro alumnos del ciclo medio de 1.º de Enfermaría del CPR Nebrija Torre de Hércules (A Coruña) ven interrumpida su rutina lectiva a las nueve y cuarto de la mañana. La agente Yésica, del departamento de Participación Ciudadana del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), les dará una charla sobre el peligro de las drogas, tanto ilegales como legales. En el aula colindante está su compañero Alberto con otros adolescentes. El CNP imparte numerosas charlas por los institutos gallegos, y ellos dos las realizan en las instituciones educativas coruñesas que lo piden. Su agenda está llena.
Con muchos centros tienen una relación de varios años, lo que facilita la gestión de los problemas. Esta cercanía ha permitido que se solucionen situaciones de chicas que sufrían malos tratos. Lejos de ofrecer un coloquio monótono con contenidos teóricos, los agentes relatan «realidades que nos encontramos semanalmente», para tratar de mantener la atención y crear conciencia en los jóvenes: «La prevención es clave en nuestro trabajo».
Alcohol al volante
Los estudiantes que reciben la charla tienen entre 14 y 18 años. La primera anécdota relata un hecho trágico y capta la atención de los asistentes cuando Yésica empieza a contarla: «Un joven que estaba borracho fue con un amigo a buscar en coche a su novia que estaba en una fiesta. Cuando llegó al lugar, la chica, al ver el estado en el que se encontraba su pareja, no se subió y decidió llamar al padre de este, quien le respondió que se vestía rápidamente e iba a buscarlos. Le pidió por favor que su hijo no cogiese el vehículo. Al estar llegando al sitio, volvió a contactar para concretar dónde los recogía, pero le contestó una señora y le dijo que avanzase 200 metros. Al dar la curva, ya vio el coche de su hijo estampado en el muro de una casa. No pudieron hacer nada por él, había fallecido en el acto por ir sin cinturón, y al acompañante lo tuvo que atender la ambulancia».
Aunque algunos de los presentes ven el carné de conducir como algo lejano por su edad actual, la agente Yésica les recordó varias veces durante la charla que beber y conducir «es una mala idea. Hay que olvidarse de una vez del «malo será», del «si es aquí al lado» o el «qué nos va a pasar». Muchos adolescentes están acostumbrados a beber alcohol atendiendo a un patrón de comportamiento del atracón (brige drinking), es decir, al consumo rápido e intensivo de bebidas alcohólicas. En el año 2023, el 76 % de los jóvenes que tenían entre 14 y 18 años de edad afirmaron haber consumido alcohol durante su vida, el 74 % en el último año y un 57 % en el último mes, según los datos ofrecidos por el Observatorio Español de las Drogas en el informe del 2024.
Al hilo de esto, los agentes ofrecieron unos datos que provocaron reacciones de asombro entre los propios jóvenes, ya que las estadísticas del CNP en la charla informaban de que, en circunstancias donde los adolescentes entre 14 y 18 años estaban alcoholizados durante el último mes, un 27 % tuvo comportamientos violentos; un 46 % no recuerdan lo sucedido; un 78 % afirma tener resaca; un 24 % tiene relaciones sexuales sin preservativo y un 10 % no recuerda lo ocurrido durante estas situaciones íntimas. «Si una persona está bajo el efecto de sustancias o con un nivel de alcohol en sangre alto y se tramita una denuncia, se acudirá al centro médico a realizar una exploración. Llegado el momento, un juez puede determinar que hubo una agresión sexual. Este tipo de delito no solo ocurre cuando una persona dice expresamente que no quiere», les explicó la agente a los alumnos.
Problemas con el vaper
Vapear (aspirar y despedir el vapor aromatizado que genera un dispositivo electrónico) es un hábito que está ganando adeptos en las edades más tempranas. «El problema es que los adolescentes asociáis el vaper con vapor de agua, pero también tiene metales pesados. Hay estudios que afirman que este producto provoca que las arterias estén más sólidas y perjudican el torrente sanguíneo. Lo vendieron en su día como un elemento mucho menos perjudicial que el tabaco», alertó Yésica. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) informó el pasado mayo de que el 19,3 % de los menores, entre 14 y 18 años, fuma en España y, de ellos, el 11,1 % vapea. Paralelamente, la Xunta afirmó, en base a datos recogidos por esta Administración, que más del 40 % de los menores de 14 años probaron alguna vez los cigarrillos electrónicos.
Otra droga que mayoritariamente se consume inhalando es el cannabis. «Es sorprendente ver algunas páginas o perfiles en las redes sociales que transmiten que el hachís no es tan malo, que viene de una planta... En algunos lados parece que lo pintan como un suplemento alimenticio», comentó Yésica, provocando unas risas tímidas en algunos participantes.
La agente explicó que los jóvenes que no fuman suelen probar esta droga a través de la ingesta de un alimento. «Dos chicas de vuestra edad estaban de fiesta en una casa donde se estaba haciendo un pastel que incluía cantidades de esta droga. Ellas no fumaban habitualmente y decidieron probar un trozo de este dulce. Como no les subió nada ni notaban ningún efecto, comieron otra parte y, un tiempo después, los amigos tuvieron que llamar a la ambulancia por lo mal que se encontraban». También les comentó que no hay que pensar que «con el cannabis no pasa nada, porque no es así», y relató que hubo más de un caso donde un consumidor habitual de porros «empezó a tener alucinaciones, escuchando voces, y acabó ingresado en el hospital con tratamientos muy complicados».
Llamar al 091 o usar Alertcops
Al final de la charla, la agente Yésica les pidió que en caso de vivir una situación de urgencia, «llamad al 091 o al 112, pero contactad. Hace pocas semanas, de noche, hubo un corrillo contra una joven cerca de la parada del bus de jardines, en pleno centro de la ciudad. Había un montón de gente mirando cómo se metían con ella pero nadie, excepto una señora, nos avisó para pedir ayuda. La pobre madre, cuando se enteró de estos comportamientos, no daba crédito de que nadie ayudase a su hija». También recordó que se puede contactar a través de la aplicación Alertcops.