
El jugador, declarado culpable de abuso sexual en primera instancia, solicitó por burofax reintegrarse en los entrenamientos dos meses después de la sentencia
19 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Santi Mina fue condenado por un delito de abuso sexual el pasado 4 de mayo por un juzgado de Almería. Ese mismo día, el Celta le abrió un expediente disciplinario y le apartó de la dinámica del equipo, aunque sin llegar a rescindir su contrato para evitar, supuestamente, una elevada indemnización. Durante este tiempo, le buscó una salida y le ofreció irse al Aris de Salónica, algo que rehusó el futbolista, que ayer, mediante un burofax, reclamó su derecho a volver entrenarse con el club con el que tiene dos temporadas más de contrato.
Repudiado por el celtismo, con cánticos alusivos en Balaídos en el partido posterior a la sentencia y por el propio club, que durante todo el proceso había aludido a la presunción de inocencia para mantenerse al margen, el jugador envió un burofax que hizo público el Celta. «A través de un burofax, exige al RC Celta su incorporación inmediata a los entrenamientos del equipo, por lo que, en este caso, el club se ve obligado a asumir la presencia del jugador desde este momento en las sesiones de preparación dentro de los horarios estipulados con sus compañeros», comentó el Celta por medio de un comunicado.
Del mismo modo, la entidad apuntaba que el Celta «se reserva su derecho de reclamar, si la sentencia deviene firme, todos los daños y perjuicios ocasionados por el comportamiento del jugador a la entidad tanto económicos como de imagen del club, respetando a día de hoy su derecho a recurso». Asimismo, destacan que «el futbolista, dada la situación judicial que ha generado y que daña la imagen de este club, ha rechazado una oferta para jugar en un equipo de otra liga».
A mayores, el Celta en un comunicado subido de tono para sus estándares, expresa que «nunca se dejará presionar por ningún trabajador que busque sus intereses particulares y, además, muestra su sorpresa por este movimiento del jugador encaminado a dañar al RC Celta, que desde la sentencia judicial obró conforme a los valores de este club y de su afición y a los que no renunciará bajo ningún concepto».
La masa salarial
El enquistamiento de la situación devuelve el contencioso al punto de partida, porque el Celta fue remiso a la rescisión del contrato desde el primer momento para ahorrarse la indemnización, pero con la decisión de Mina y sin opción de despido, los vigueses corren el riesgo de asumir una masa salarial que rompa las previsiones iniciales dada su alta nómina. Y todo, en un jugador que nunca más va a vestir la camiseta del conjunto vigués, que ayer denunció que no quiso salir pese a tener una oferta en firme.
La defensa del futbolista indica que «jamás» presionó a la entidad celeste
Los abogados del futbolista Santi Mina mostraron su «sorpresa» por la respuesta del Celta a la petición del jugador de incorporarse «de manera inmediata» a los entrenamientos. Según señala su defensa, se ha limitado «a cumplir sus obligaciones laborables» transcurridos los 15 días de vacaciones extras que le concedieron al delantero, apartado del equipo tras ser condenado a cuatro años de prisión por un delito de abuso sexual.
De acuerdo con la versión de sus representantes legales, «Santi Mina jamás ha presionado al club de ninguna manera ni le ha exigido absolutamente nada ni de palabra ni por escrito». Lo explican los letrados en un escrito al que tuvo acceso Efe. Sostienen que «la información que ha sido publicada por el Celta no se ajusta a la verdad porque el jugador se ha limitado a cumplir con las obligaciones y las instrucciones del club en relación con su situación laboral», reiteran.
El club pidió que prolongara las vacaciones
El Celta entró a matizar este aspecto: la entidad le pidió al futbolista, cuando estaban a punto de cumplirse los 15 días, «que prolongase sus días de vacaciones para no reincorporarse a los entrenamientos», lo que recibió la negativa por parte de los representantes del futbolista. «Ellos se negaron —dicen fuentes del club— y, además, solicitaron la reintegración inmediata de Santi Mina en el equipo. El Celta insistió nuevamente en que no se uniese a las sesiones de preparación y buscase una salida, a lo cual se negaron».
Seis días sin empleo y sueldo
La defensa de Mina también indicó que fue la entidad que preside Carlos Mouriño quien, «a la vista de una sentencia que a día de hoy no es firme pero que entendían que les afectaba ante la opinión pública», impuso al jugador el pasado 8 de junio «una sanción de seis días de suspensión de empleo y sueldo, ni uno más ni uno menos». En este sentido, es la sanción máxima que consta en el régimen interno del conjunto vigués.
Además, la defensa de Santi Mina, precisa que el pasado 1 de julio desde el Celta también comunicaron «por escrito» al jugador que disponía de una «ampliación» de sus vacaciones «por 15 días más» estando exento de tener que presentarse a las pruebas médicas como al entrenamiento del primer equipo.