
El capitán no solo es el único superviviente del arranque del 2015, sino que, nueve años después, es figura capital para el gran despegue del Celta
26 ago 2024 . Actualizado a las 05:00 h.Iago Aspas es el único superviviente de aquel Celta que en el 2015 golpeó, y tiró, la puerta de la ilusión partiendo de un comienzo con dos triunfos consecutivos y compartiendo liderato con Eibar, Atlético y Barcelona. Con aquella plantilla que entrenaba Eduardo Berizzo también tenía contacto permanente Borja Iglesias, pero formaba parte de la plantilla del B.
El capitán, además del mejor jugador de la historia del Celta, también es la bandera del celtismo desde hace tres lustros. Por eso él sabe como nadie la ilusión que ha despertado en un club acostumbrado a las apreturas (en los últimos tiempos, más deportivas que económicas) el liderato. Anecdótico, por tratarse de la jornada 2, pero también un salvoconducto para la confianza de un equipo con más denominación de origen que nunca.
Hasta la fecha, con Claudio Giráldez, Iago lo ha jugado todo. De los doce partidos con el louriñés en el banquillo, el 10 solo fue suplente ante el Athletic, en el partido intersemanal como sucede ahora con la visita al Villarreal. Entonces, el preparador porriñés dejó su comodín para la segunda mitad y acertó de pleno. El técnico no dio pistas sobre su plan para esta noche con el 10. «Vamos de la mano con él, creo que todos tienen confianza con nosotros para comunicarnos como están y datos para completar esa información», comentó. El informe del GPS y las conversaciones con el jugador tendrán la última palabra.
Si Aspas tiene esta noche minutos en La Cerámica, ya sea de inicio o con el paso de los minutos, afrontará un triple reto: el primero de carácter colectivo: igualar las tres victorias que el Celta consiguió en un inicio de liga en cuatro ocasiones hasta el momento. El segundo, marcar por tercera jornada consecutiva ahora que está a mitad de camino de su mejor arranque (que sucedió hace solo dos temporadas con goles en las cuatro primeras fechas) y de paso, romper con cinco años de sequía en el recinto del submarino amarillo, porque su último gol en aquellos lares data del 2019 en un partido que se resolvió con un contundente 1-3 para los celestes. En Balaídos todavía lo hizo la temporada pasada. En total le ha marcado cinco dianas.
Como un tiro
El moañés comenzó la temporada como un tiro. Con dos goles, dos asistencias y una dirección de juego que solo cabe en su privilegiada cabeza para entender el fútbol. «Nos va a jubilar a todos», dijo Claudio Giráldez, el primer técnico que tiene Iago que es más joven que él. Porque el 10 vuelve a ser feliz en un campo de fútbol, disfruta con la apuesta atrevida de su equipo del alma, ejerce de mentor de todos los jóvenes que asoman en el primer equipo y desborda tanta ilusión como el hincha más loco con firmar una temporada que devuelva la sonrisa al celtismo después de demasiados años de sufrimiento continuado.