Los palestinos anunciaban anoche la inminente entrada de las tropas israelíes en las dependencias del «rais» Yaser Arafat permanecía anoche cercado por tropas israelíes y sesenta tanques y blindados en la sede de su gobierno en Ramala.
31 mar 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Anoche, según los palestinos, los soldados hebreos golpeaban la oficina del «rais» y a la Fuerza 17, la brigada que le protege, pidiéndole que se rinda.«Dejadlos entrar, lucharemos y moriremos como mártires» fue la respuesta de Arafat. Los israelíes niegan que vaya a entrar en el edificio y que hayan amenazado con hacerlo. Sin embargo, el ministro palestino Yaser Abed Rabo y el coronel Yibril Rayub insistían al cierre de esta edición en que los soldados israelíes «están a punto» de invadir sus dependencias. «Quieren tenerme cautivo, pero prefiero morir como mártir». Así de contundente se manifestó el viernes Yaser Arafat mientras el Ejército israelí atacaba la Múkata, sede de la Gobernación palestina en Ramala. Encima de su mesa, permanecía su pistola. Ayer, a la luz del foco de una cámara de Al Yazira, dentro de una habitación oscura, con rostro y voz cansados, el rais confirmó su actitud de resistir. «No nos arrodillaremos ante los israelíes y estaremos unidos hasta que un cachorro (niño) o una flor (niña) hagan ondear la bandera palestina sobre las murallas de Jerusalén», declaró. Sin agua ni luz Esas imágenes eran las primeras de Arafat desde que los israelíes cortaron la noche del viernes la luz y el agua en uno de los únicos dos edificios de la Múkata que no han sido tomados por los soldados de élite. En los combates que tuvieron lugar allí murieron diez palestinos y dos israelíes. En una entrevista el miércoles con la CNN, visiblemente nervioso, el presidente palestino acabó colgando el teléfono a la periodista al ser preguntado si creía que Israel pretende matarle, contestó: «¿Usted qué espera?... ¿Cree que esto es por casualidad?» Antes había denunciado que la destrucción causada por las fuerzas israelíes está apoyada con armas estadounidenses. Mientras, Al Fatah amenazaba con lanzar ataques en todo el mundo si Arafat resultaba herido. El cautiverio del rais se suavizó ayer por la tarde con la autorización a la Media Luna Roja de entregar agua, medicinas y comida a los sitiados y con la visita de un grupo de pacifistas, entre ellos José Bové. En una habitación de paredes vacías, con aspecto de búnker, Arafat se hallaba anoche aislado e incomunicado junto a algunos de sus más cercanos colaboradores -su asesor Nabil Abu Rudaina y el coronel Mohamed Daylan- y sus guardias de seguridad. El único medio con el que podía comunicarse desde el exterior: su móvil, se silenció a media tarde al acabarse la batería. En el exterior, el Ejército de Israel pedía por medio de altavoces que se rindan y entreguen sus armas, según fuentes oficiales palestinas. «Dejadlos entrar, lucharemos y moriremos como mártires», aseguró Yaser Arafat.