El fiscal dice tener suficientes pruebas de que Sharon aceptó un soborno
INTERNACIONAL
La oposición estudia presentar una moción de censura y el laborista Simon Peres le pide que dé su versión Dos ministros advierten de que si es encausado la dimisión será inevitable
22 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.¿Debe el actual primer ministro israelí, Ariel Sharon, dimitir por su clara implicación en el escándalo político-financiero del conocido como caso Isla griega? Ésta era la pregunta más escuchada ayer en Israel, tras la última vuelta de tuerca del proceso que inculpa al empresario David Appel, reabierto el miércoles en un juzgado de Tel Aviv, y que llevó a la fiscal general del Estado, Edna Arbel, a considerar que existen suficientes pruebas para llevar a Sharon, y al menor de sus hijos, Gilad, ante los tribunales por aceptar un soborno de Appel. De momento, el primer ministro dejó claras sus intenciones anoche en un mitin ante las juventudes de su partido, el Likud. «He venido aquí como primer ministro y como presidente del Likud, un puesto que intento cumplir por muchos años, al menos hasta el 2007», aseguró un sereno y firme Sharon entre los vítores de sus correligionarios. Pero lo cierto es que dos miembros de su Gobierno, el titular de Interior, Abraham Poraz, y el de Educación, Limor Livnat, advirtieron de que su dimisión será inevitable si es encausado judicialmente. El jefe del Departamento de Investigación Criminal de la Policía, Moshe Mizrahi, sostiene que las evidencias en contra de Sharon son tan contundentes que exigen un nuevo e inminente interrogatorio al dignatario, quien hace un par de meses ya tuvo que someterse a uno de la policía en relación al caso. Será entonces cuando la fiscalía resuelva si Sharon y su hijo deberán sentarse en el banquillo de los acusados. El ministro de Justicia, Josef Lapid, líder del partido laico Shinui integrado en la coalición de gobierno, salió en su defensa al insinuar que en otros casos de soborno los que supuestamente han sido sobornados no han sido inculpados en los procesos. Argumentos que no convencen a la oposición, que estudia presentar una moción de censura. Simon Peres, líder de los Laboristas, trató de templar los ánimos de su partido pidiendo de momento una comparecencia pública de Sharon para que dé su versión de los hechos.