La policía interroga ocho horas al ministro de Trabajo francés

La Voz REDACCIÓN/AGENCIAS.

INTERNACIONAL

30 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Ocho horas, ocho horas largas que el abogado del ministro de Trabajo francés atribuyó a que este quiso dar a la policía todas las explicaciones para poner fin a las «alegaciones y sospechas». Ocho horas duró el interrogatorio al que fue sometido en calidad de testigo Eric Woerth, el eslabón que vincula el escándalo de la multimillonaria Liliane Bettencourt con las finanzas de la UMP, el partido de Nicolas Sarkozy.

Como era de esperar, el ministro negó las acusaciones que comprometen su carrera. Pero eso no disipa las contradicciones que socavan su posición en al menos dos puntos. El primero se refiere a la contratación de su esposa. Según explicó su abogado, Woerth solo reconoció una «conversación banal» con Patrice de Maistre, el gestor de la fortuna de Bettencourt, sobre el particular. La versión de este es que el ministro le había solicitado que «aconsejara» a su esposa sobre su carrera meses antes de contratarla en la pequeña empresa que gestiona la fortuna de la multimillonaria.

En el segundo punto, la posible financiación ilegal de la campaña de Sarkozy, Woerth se habría expresado «con vigor y energía», negando haber recibido fondos que no se ajustaran a la ley. Pero la versión está también en las antípodas de la dada por la ex contable de Bettencourt, Claire Thibout, quien dijo a la policía y a la justicia que en 2007 Maistre entregó 150.000 euros en efectivo al ministro para financiar a Sarkozy.

El abogado de Woerth calificó de «mentiras y fantasmas» estas acusaciones y afirmó que espera que la «exhaustiva declaración» de su cliente sirva para que se le deje «fuera de la polémica». Lo mismo espera el Gobierno de Sarkozy, quien confía en que con la llegada del verano el caso deje de envenenarle la vida.

Cheque de 183 millones

La declaración del ministro coincide con nuevas revelaciones de la investigación que hacen pensar que el amigo de Bettencourt, François-Marie Banier, se aprovechó económicamente de ella. La cuidadora de la rica heredera de L'Oréal, Henriette Youpatchou, describió una escena en la que la anciana mujer, de 87 años, le extiende a Banier un cheque de 183 millones de euros. «Seguidamente me preguntó si se trataba de mucho dinero», señaló la enfermera.

Otra vez Bettencourt se quejó de Banier asegurando que «exige demasiado dinero. Un día André (esposo de Bettencourt) se dará cuenta». La anciana mujer atravesó en 2008 estados de confusión. No sabía, por ejemplo, dónde se encontraba su dormitorio. Además, años después de la muerte de su marido, pedía a menudo que lo llamaran para que acudiera a cenar.

Una empleada del hogar de Bettencourt recuerda cómo esta se aprendió por consejo de su asesor financiero las siguientes frases de memoria: «Ha sido un placer apoyarlo en su campaña y le continuaré brindando mi apoyo personal. Sin embargo, tengo graves problemas con mi hija, que podrían tener consecuencias para L'Oréal, y con ello para la economía del país».