«La reforma de la jubilación soy yo», afirmó ayer el ministro francés de Trabajo, Eric Woerth, interrogado acerca de los comentarios de un líder sindical según el cual el verdadero artífice de la reforma es el consejero social del presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Esta reforma «me pertenece. Soy el ministro de Trabajo. He hecho todas las propuestas que debíamos hacer», sostuvo el ministro de Trabajo en una entrevista a la radio France Info al ser interrogado sobre las afirmaciones del secretario general de FO, el tercer sindicato francés, Jean Claude Mailly.
Según ese dirigente, el artífice de la reforma provisional que aumentará de 60 a 62 años la edad mínima para jubilarse y de 65 a 67 años la edad para cobrar una pensión completa es Raymond Soubie, consejero social del Elíseo, sede de la presidencia.
Soubie es el «verdadero ministro de Trabajo, pues todo se decide en el Elíseo», había afirmado Mailly.
Woerth, debilitado en los últimos meses por estar involucrado en un escándalo político fiscal en torno a la heredera del emporio de cosméticos L'Oreal, admitió que la reforma se hizo «en contacto con el Elíseo».
Sospechoso de conflicto de intereses y financiación política ilegal en el marco del escándalo en torno a la multimillonaria francesa Liliane Bettencourt, Woerth había sido designado al frente de Trabajo para llevar a buen puerto esta reforma, la más importante del mandato de Sarkozy. Pese al escándalo, aún no cerrado, este mantuvo a Woerth en el ministerio.
Tras seis jornadas nacionales de protesta -tres acompañadas de huelgas- y una séptima prevista para mañana, Woerth sostuvo que «no cambiará nada en la reforma de la jubilación».
«Hoy no sirve de nada hacer huelga contra la jubilación», sostuvo horas antes de que la reforma se aprobase en el Senado.
Añadió que una vez que hoy pase por la Asamblea «habrá una ley» que como tal «hay que respetar» y en cuya elaboración se han dedicado «cientos de horas de discusión».
«La situación tras el voto de la ley no puede ser la misma» que antes, afirmó, e insistió en que la nueva huelga convocada por los sindicatos «no cambiará nada en la reforma del sistema de pensiones» aprobada.