Las diez plagas de un país inviable

Luis López Gabú

INTERNACIONAL

La anarquía es dueña de las calles, y la labor de las instituciones, casi inexistente

28 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Haití es un país que desconcierta. Tan cerca de EE.?UU. y tan lejos de Occidente. Ni las necesidades más básicas están cubiertas. He aquí una imagen de diez de las más importantes:

Es uno de los problemas más graves. La basura se abandona en las calles, junto a casas y mercados. Por medio, las aguas fecales sin control. El cólera u otras epidemias lo tienen muy fácil para extenderse. Casi no hay un servicio de recogida de basura y limpieza. Cuando llueve, el agua se contamina, cuando no, se forman nubes tóxicas de polvo.

Casi inexistente, y con los acontecimientos de este año una anécdota en un país con enfermos sin la más mínima atención médica y abandonados a su suerte en las calles.

Laberíntico y asfixiante provocado por un éxodo del rural a la capital, creando una ciudad de dos millones en poco más de 50 años. Cada cual construye cómo y dónde puede, con materiales de baja calidad, como el hierro usado en columnas, que al mínimo temblor sísmico se caen.

Alto índice de delincuencia común con inmensos suburbios y bandas que actúan con impunidad. Alto índice de tráfico de drogas por la anarquía existente. La violencia por asuntos políticos se arrastra históricamente con choques armados. Las fuerzas de la ONU están evitando una catástrofe. Economía. De supervivencia en el sentido más duro de la palabra, sin industria, turismo y con una agricultura poco productiva de autoconsumo. Dependiente de las remesas de sus muchos emigrantes y de la ayuda internacional.

Educación. Escasas escuelas. El seísmo destruyó las pocas que había y mató a muchos profesores. En las que funcionan, destacar la heroica y eficaz labor de los docentes, y apreciar el orden y educación de los alumnos. Diferencias sociales. Impresionantes, inexistente clase media, solo clase alta, media-baja y muy baja. Terremoto. Destruyó las viviendas de una gran parte de la clase media-baja, empujándola a vivir en tiendas y plásticos. Desestructuró más la sociedad haitiana. Reconstrucción. Casi inexistente para las viviendas; en el mismo estado que tras el terremoto. Solo se aprecian algunas tareas de desescombro. No se ve ni una hormigonera. Tráfico. En Puerto Príncipe, con un tamaño similar a Madrid, las calles son escasas, estrechas y están destrozadas. El caos es total.