El «ciberpunk» que dio jaque a EE.UU.

Christoph Dernbach BERLÍN/DPA.

INTERNACIONAL

El australiano se considera insustituible al frente de la web, pero sus compañeros anuncian que seguirán filtrando documentos

08 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En la Red se le venera como un héroe. Julian Assange nació en 1971 en Townsville, en el norte de Australia y desde joven se interesó por la computación y las redes en línea. Tanto es así que a los 24 años tuvo su primer conflicto con las autoridades, cuando lo acusaron a él y a algunos de sus amigos hackers de ingresar en redes protegidas.

En esa época, Assange se vio fuertemente influido por el movimiento ciberpunk, que soñaba con una sociedad en la que las informaciones no fuesen censuradas. Llevado por ese sueño, fundó Wikileaks en el 2006, junto al arquitecto John Young y unos amigos.

La idea era crear un buzón en el que se pudieran introducir anónimamente documentos sobre irregularidades y escándalos de interés público. Unos meses después, Assange y Young discreparon y el arquitecto creó su propia página para desvelar secretos. El australiano, sin embargo, consiguió mantener la fidelidad de otros hackers y ciberpunks, pero se mantuvieron en un segundo plano.

Los observadores atribuyen a Assange un gran carisma que entusiasma a sus seguidores. En un principio quería que la plataforma no tuviese un rostro público, pero finalmente eso no funcionó. El mismo se definió como el corazón y el alma de Wikileaks. Pero tras su detención, las preguntas surgen sombrías: ¿podrá seguir el portal que dirige sin él? ¿Y es Assange tan importante como él mismo sostiene?

Sus compañeros anunciaron enseguida en Twitter que seguirán publicando cables secretos de la diplomacia norteamericana aún cuando no esté presente el australiano, dejando así patente que Wikileaks no es una organización integrada por una única persona. Sin embargo, las preguntas son razonables. Aunque él niega los cargos que se le imputan, existe la posibilidad de que sea condenado por la Justicia sueca y esto haría inviable su regreso a la jefatura de la web. Incluso si eso no ocurre, por ahora está fuera de circulación.

Autoritario

Assange se considera insustituible. Aparte de definirse como «el corazón y el alma» de la organización, también es su fundador, su portavoz y programador, aparte de muchas cosas más. «Si tienes un problema conmigo, lárgate». Eso fue lo que le espetó a un activista escandinavo que osó criticarlo en un chat. Se considera a sí mismo el «pararrayos» que carga con todo para detener los ataques contra la organización.

Wikileaks ha sido y es un proyecto con muchos activistas, en su gran mayoría desconocidos, pero algunos quedaron desencantados con su estilo autoritario, motivo por el que varios activistas lo han abandonado y promueven un portal alternativo.

Hasta el momento, la infraestructura técnica de la organización no se ha visto perjudicada por la detención. Desde el punto de vista económico, a Wikileaks incluso le va bien, pues las espectaculares revelaciones de los últimos meses han contribuido a que muchos inyecten donaciones, lo que le permitiría seguir funcionando más de un mes. Pero las dudas están ahí.