«La visión de Egipto no se puede exportar a otros países»

Alfredo López Penide
lópez penide PONTEVEDRA / LA VOZ

INTERNACIONAL

Asegura que los dos bandos enfrentados en Libia carecen de programa

30 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El presidente del Foro del Tercer Mundo, el egipcio Samir Amin, que ayer clausuró en Pontevedra la Semana Galega de Filosofía, fue contundente a la hora de aludir a las revueltas en las naciones árabes: «La visión de Egipto no se puede exportar a otros países. Cada uno tiene sus condiciones».

-¿La sociedad egipcia tendrá la paciencia necesaria para que se asiente el cambio?

-En Egipto, el comienzo del movimiento fue básicamente de la juventud no politizada, de la izquierda radical, que es comunista, y de la clase media democrática. Fue un movimiento que luego se amplió y creció hasta alcanzar a quince millones de personas. Todo un pueblo. Es un éxito, no exento de problemas. Y es que serán necesarias convergencias y alianzas políticas para construir el futuro.

-¿Y Libia?

-Es un caso trágico porque no es una nación, es un territorio. Un territorio arcaico, pese a que tiene dinero. Gadafi es un dictador que desarrolló retóricas sin efecto sobre la sociedad. Asumió un discurso nacionalista, antiimperialista, socialista y, el día después, neoliberal. En este escenario, las dos fuerzas en conflicto no tienen programa, no tienen visión, no tienen nada.

-Luego está el papel de Europa y de Estados Unidos

-Dos son los objetivos de Estados Unidos en Libia. Uno, el petróleo. El problema con Gadafi es que es un personaje imprevisible y ellos prefieren a un lacayo. Pero más importante que esto es disponer de una base militar. Estados Unidos ha creado el Africom, un comando militar para África. Hasta ahora, el Africom es Stuttgart (Alemania), y los países africanos, sean como sean, no lo aceptan. Estados Unidos quiere un lacayo para establecer el Africom.

-Se ha aludido a que a raíz del caso de Egipto otros países árabes siguiesen el mismo camino como fichas de dominó.

-No, no. Cada país es diferente. Soy optimista en el sentido de que en Egipto hay un programa para la lucha social, como también lo soy con Túnez. Es posible en el caso de Argelia pese a que la reacción gubernamental no ha sido la misma. Siria es diferente porque hasta ahora no están claros los objetivos del movimiento.

SAMir AmiN escritor y presidente del foro del tercer mundo