Los ciudadanos ya no saben a quién creer, si a los rebeldes o al Ejército
01 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Un estruendo sacude la tranquilidad de la noche. Los clientes de un pequeño hotel situado en el centro de Damasco acuden a la entrada para preguntar qué ocurre. «Es pronto para saber, no hay nada aún en la tele», tranquiliza un botones. Era la una de la madrugada de ayer y a pesar de que el último turista salió hace meses de Damasco miles de desplazados internos sirios, venidos de Homs o de Deraa, donde se han producido los enfrentamientos más duros entre opositores y militares, ocupan las habitaciones de hoteles y cuartos de alquiler.
Se oyen dos explosiones más y les siguen ráfagas de fuego. Gritos, ambulancias a la carrera. Se reanuda el tiroteo que dura unos 20 minutos. Las mujeres regresan a sus habitaciones y los hombres se agrupan en la entrada alrededor del teléfono y la televisión a la espera de algún dato concreto que logre contextualizar lo que sucede. «Es la primera vez que oímos bombas en el centro de Damasco. Durante estos tres últimos días ha sido terrible. El viernes en Midan, el sábado cerca de Bab Touma y ahora aquí. Pero esto es el mismo centro de Damasco. Que Dios se apiade de nosotros», comenta asustada una vecina.
Por fin las informaciones llegan. Un joven que regresa en motocicleta informa al resto: «Es un RPG [granada propulsada por un cohete] que ha dado en el Banco Central Sirio [a unos 300 metros de donde estamos] y la policía persigue a un Suzuki. Hubo un tiroteo y los persiguen. También ha habido un ataque en Ruqn el Din [barrio mayoritariamente kurdo] a un coche de policía y hay cuatro agentes muertos o heridos».
A primeras horas de ayer se podían ver en el Banco Central pequeños daños en una columna y varias ventanas rotas. No hay rastros de mayores enfrentamientos. Un dependiente cercano voltea la cabeza de lado a lado: «Esto se está desbordando, este era un barrio seguro, con ministerios y mucha policía?».
Observadores y bombas
Conforme llegan los observadores de la ONU aumenta el número de bombas. Dos estallaron ayer en Idlib (norte del país) dejando 20 muertos, según los opositores, o nueve, según el Gobierno.
Fátima vive en Bab Touma, barrio cristiano de Damasco, donde tiene una tienda de ropa. «Ya no sabemos a quién creer. El Ejército dice que son los otros, los rebeldes que es el Ejército. Lo único que queda claro es que quieren sembrar el terror entre la población. Hubo dos bombas anoche [por la madrugada de ayer] en Abbasyen, cerca de aquí y eran sonoras. Ahora hacen eso, sueltan bombas que no tienen explosivos ni causan daños materiales para asustar a la gente. Nos quieren aterrorizar».
Mohamed vive en Midan, donde un atentado suicida dejó el viernes 10 muertos. «Fueron más, yo vi al menos 20 cuerpos. El suicida se hizo estallar a la salida de la mezquita. Regresábamos de rezar y !bum¡, todo salto por los aires. Mi vecino murió como mártir y al día siguiente aparecieron unos hombres que decían ser agentes secretos para recoger el cuerpo. Se lo llevaron». «La mujer contactó con el ministerio para ver si podía enterrar a su marido y le dijeron que ellos no sabían nada del cuerpo. Esto es una locura», añade.