José María Gil Garre: «El Daesh recibe cada respuesta de Bruselas como un éxito»

INTERNACIONAL

Dice que los yihadistas «están disfrutando» con la declaración del estado de emergencia
24 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El Parlamento de Marruecos invitó este fin de semana a varios expertos para que analizaran la cuestión del Sahel en clave de yihadismo, y entre ellos figuraba José María Gil Garre, director del Departamento de Estudios sobre Terrorismo del Instituto de Seguridad Global. «La casualidad hizo que nuestra exposición coincidiese con el secuestro en el hotel de Mali, aunque en esto del terrorismo yihadista me temo que vamos a ir de casualidad en casualidad», afirma.
-¿Alguna conclusión especial de lo expuesto en Marruecos?
-Me parece improbable que pueda haber problemas ahora en el Sahel, pero la idea es que todo conflicto en zona musulmana, aunque el origen no sea religioso, termina penetrado por el terrorismo yihadista, que acaba haciéndose con el conflicto y con el territorio. Lo hemos visto en Libia y en Siria, donde el mundo se planteó si debía apoyar a un sátrapa como Bachar al Asad o a los otros, que resultaron ser el Daesh [Estado Islámico (EI)]. Claro, el mundo es pragmático y por eso prefiere al sátrapa, aunque sea una mala opción. Y después ya veremos qué hacemos con él. Pero siempre es lo mismo: yo ya había avanzado que cuando cayese Gadafi en Libia habría un conflicto yihadista, y que su efecto, por simpatía, se trasladaría al norte de Mali.
-¿Qué responsabilidad tiene Occidente en la expansión del terrorismo yihadista?
-Estados Unidos ya ha entonado el mea culpa. Ayudó con material bélico a los opositores de Al Asad, un arsenal que acabó en manos del Daesh. Pero a la pregunta de qué ha hecho el mundo con el conflicto de Siria, hay que decir que con su mediocridad y falta de perspectiva ha engordado un fenómeno que ahora nos come por los pies.
-¿Y qué hacemos? ¿Cómo se puede derrotar al EI?
-Primero hay que atacarlo militarmente, porque el EI se expresa con armas. Y es más vulnerable que Al Qaida, pues opera desde un territorio delimitado que va de Irak a Siria. Y dicho esto, lo bélico no es suficiente.
-¿Qué se necesita entonces?
-El terrorismo yihadista es una amenaza compleja que requiere también una respuesta de los servicios de inteligencia más adecuada, basada en nuevos elementos de análisis de la información y en modificaciones legislativas que aumenten su eficacia. También son claves las políticas de integración para que los musulmanes se sientan verdaderamente integrados en nuestra sociedad.
-¿Qué opina del estado de emergencia en París y Bruselas?
-El Daesh recibe y reivindica cada una de esas respuestas como un éxito. Y esta es una dinámica endiablada, porque entiendo que hay que proteger a la población, aunque... Bélgica lleva 20 registros en pisos y 21 detenidos, pero no ha encontrado armas, explosivos ni a Salah Abdeslam. La rueda de prensa de hoy [por ayer] fue terrible. Se vuelve a demostrar que el Estado no controla nada de un barrio como Molenbeek. El EI está disfrutando con esto. Con estas respuestas políticas, el yihadismo no ha parado de ganar espacio desde los años ochenta, y hoy se encumbra como el único que ha sido capaz de hacer temblar a Occidente.
-O sea, un callejón sin salida.
-El EI sabe que ocho tipos dispuestos a matarse en París han puesto el mundo en pie de guerra, y responder a esta lucha en su territorio es el mayor reconocimiento que podemos hacerles.
-¿Quiénes son los peces gordos que están detrás?
-En el 2003, Estados Unidos cometió un disparate en Irak: desmontar el Estado. Y con él, el Ejército iraquí. Muchos de esos militares se están vengando hoy. El EI conquistó un territorio, pero necesitaba la autoritas de la religión. Y esa vino con la proclamación de un califa, Abu Bakr al-Baghdadi. Su discurso de legitimación recoge textualmente la estrategia de conquista de territorios como base para la proyección de un califato global. Cuando lo escuché, supe que si no hacemos las cosas muy bien no nos vamos a librar del Daesh en muchos años.