Sturgeon diseña una Escocia en el mercado común tras el «brexit»

Iñigo Gurruchaga LONDRES / COLPISA

INTERNACIONAL

RUSSELL CHEYNE | REUTERS

Presenta un plan para mantener los vínculos comerciales con la Unión Europea

21 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Escocia permanecería en el mercado común como parte del espacio económico europeo (EEA) y podría comerciar como hasta ahora, sin aduanas terrestres, con Reino Unido, según el plan que presentó ayer la ministra principal, Nicola Sturgeon, para resolver el entuerto político de un brexit apoyado por Inglaterra y Gales y rechazado por mayorías en Irlanda del Norte y Escocia.

El EEA fue creado en 1994 por un acuerdo entre la UE y los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), que incluyen a Noruega o Liechtenstein. Permite a sus miembros vender buena parte de sus productos y ofrecer sus servicios en el mercado común a cambio de pagar una contribución e implementar las regulaciones comunitarias. Reino Unido, como Austria o Portugal, perteneció a la EFTA antes de entrar en la Comunidad Económica Europea (CEE) y Sturgeon quiere que la primera ministra británica, Theresa May, considere la posibilidad de ingresar de nuevo en esa organización como la mejor manera del brexit, fuera de la UE, pero dentro del mercado común.

Pero Sturgeon no cree que ese brexit suave sea posible para la primera ministra, Teresa May, como consecuencia de las divisiones en el Partido Conservador. Por eso propuso ayer una nueva articulación constitucional que significaría que Londres, fuera de la UE y del mercado común pero dentro de la unión aduanera, ayudaría a Edimburgo a ser parte del espacio económico europeo vía la EFTA y las dos capitales adoptarían trámites relativamente sencillos para la importación y exportación de bienes con origen o destino en el mercado común sin necesidad de frontera entre Escocia e Inglaterra. Tal como Londres planea entre las dos Irlandas.

La líder independentista llamó a May el lunes para adelantarle el contenido del plan y pedirle su colaboración. La primera ministra británica, que ha creado consejos ministeriales consultivos, con Escocia o con Gibraltar, para coordinar la posición negociadora común, dijo ayer que lo leerá con atención. Ella presentará su plan para Reino Unido «al principio del nuevo año», según afirmó ayer a un comité parlamentario. Incluso diputados conservadores se irritaron con el hermetismo de May, que no precisó la fecha del plan, ni qué nivel de detalle tendrá, ni si propondrá que el acuerdo final sea votado por el Parlamento británico.

La ministra principal escocesa se adelanta con iniciativa y transparencia. Es una articulación ingeniosa para que una parte del país esté en el mercado común y la otra no, y que requeriría más y sustanciales transferencias a Edimburgo. May ha de ser cuidadosa para no fomentar el sentimiento escocés de agravio.

El plan que Sturgeon presentó ayer en Bute House, su residencia oficial en Edimburgo, fue contrastado con su consejo de expertos europeos pero ella lo definió como «la opinión del Gobierno». Las cifras del perjuicio por el brexit son las más extremas entre las ofrecidas por economistas. Escocia perdería en diez años un 6 % de su PIB anual fuera del mercado común.