La desaparición del periodista saudí nubla la estrella del príncipe Salman
INTERNACIONAL
La Inteligencia turca dice tener grabaciones que prueban el asesinato del informador
13 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.La estrella del príncipe Mohamed bin Salman (MBS) se apaga cada día que pasa sin aclarar lo ocurrido con Jamal Khashoggi, el periodista que no dudó en criticar el exceso de poder que el joven MBS estaba acumulando. Los planes del heredero a la corona pasaban por lavar la cara exterior de Arabia Saudí con decisiones como la de permitir conducir a las mujeres o la apertura de cines pero la guerra de Yemen, las purgas internas, la detención de activistas de los derechos humanos y el caso Khasoggi complican los planes de un mandatario a quien en las redes sociales apodan de forma viral como «el joven Sadam», en recuerdo al dictador iraquí.
La comisión de investigación conjunta turco-saudí creada a petición de Riad ya está constituida en Estambul para intentar esclarecer el paradero de Khashoggi, desaparecido desde hace más de una semana. La última vez que fue visto con vida, el día 2, entraba al consulado saudí en Estambul. La agencia Anadolu adelantó que el trabajo de los investigadores comenzará durante el fin de semana y la cadena CNNTürk reveló que la monarquía del Golfo ha enviado a altos cargos de Exteriores y de los servicios secretos para cumplir la misión. Esta tarea conjunta arranca en medio de la fuerte presión internacional para que los saudíes demuestren que, tal y como defienden desde el primer día, el columnista llegó a salir del consulado.
El silencio de Riad y el hecho de que no ofrezcan las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio hacen que la hipótesis del asesinato gane enteros. Fuentes oficiales, bajo condición de anonimato, realizan filtraciones cada día a los medios y The Washington Post, la cabecera con la que colaboraba Khashoggi, reveló que la Inteligencia turca contaría con grabaciones que muestran que el periodista fue detenido por un equipo de seguridad que después le mató y desmembró su cuerpo, todo ello en el interior de la sede diplomática.
A la espera de poder esclarecer el caso, la imagen de Arabia Saudí se deteriora. En las últimas horas se ha producido un importante boicot a la próxima Future Investment Initiative de Riad, también conocida como el Davos del desierto. En un movimiento sin precedentes el presidente del Banco Mundial, Jim Yong-kim, alegó problemas de agenda; y el jefe ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, o los dueños de grandes medios como las cadenas CNN y CNBC, los diarios Los Angeles Times y The New York Times o la agencia Bloomberg, entre otros, han anunciado su renuncia a viajar al país del Golfo para participar en una cita que pierde a chorros patrocinadores e invitados, inquietos por las repercusiones del caso.
La Casa Blanca se encuentra ante todo un dilema porque Riad es uno de sus aliados estratégicos y comerciales principales. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, señaló que mantiene en su agenda esa importante cumbre económica que se celebrará entre el 23 y el 25 de este mes, aunque adelantó que podría cambiar de planes en función de los resultados de la investigación.
El empresario Richard Branson, presidente del grupo Virgin, fue un paso más allá y suspendió su participación en dos proyectos turísticos en Arabia Saudí. El multimillonario señaló que «había puesto grandes esperanzas en el actual Gobierno del reino de Arabia Saudí y en su líder, el príncipe heredero Mohamed bin Salman». Queda en el aire el plan de inversión de 865 millones de euros de los saudíes en las aventuras espaciales de Branson. La organización del Davos del desierto retiró la lista de participantes de la web ante la desbandada de los que habían comprometido su presencia o formaban parte del comité, pero aseguró que el evento sigue según lo planeado pese al boicot.