La UE es incapaz de cicatrizar las heridas entre los ricos del norte y los socios del sur

Cristina Porteiro
c. porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

LUDOVIC MARIN | afp

Los halcones del Báltico dinamitan los planes para reforzar el euro y el asilo común europeo

15 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Ni un presupuesto para la zona euro, ni garantía de depósitos ni seguro de desempleo ni reforma del sistema de asilo común europeo. Los halcones de la UE dinamitaron ayer los frágiles planes promovidos por Bruselas y los países del sur para reforzar la zona euro y la incoherente política de asilo comunitaria. El presidente español, Pedro Sánchez, no escondió su decepción y enfado. «La UE debería ser mucho más ambiciosa. Los avances son insuficientes. No nos damos por satisfechos». A las críticas se sumó el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. El luxemburgués teme que una nueva crisis sorprenda a la zona euro con los deberes sin hacer: «Avanzamos, pero no con suficiente rapidez», alertó.

La bautizada como Liga hanseática, un conglomerado de países que rechazan cualquier profundización en la Unión Económica y Monetaria (EMU), no solo paralizaron ayer los avances exigidos por países como Francia y España, sino que dieron marcha atrás a algunos compromisos adquiridos en torno al EDIS, la garantía europea de depósitos europea. ¿Su excusa? No quieren compartir riesgos con los países del sur, a pesar de que estos han hecho los deberes que se les exigieron para reducir los riesgos.

Tampoco quieren dar luz verde a la creación de un presupuesto para el euro que funcione como un instrumento de estabilización en caso de crisis: «No soy un amigo del presupuesto de la eurozona, no es necesario y le costaría mucho dinero a nuestros contribuyentes. Creo que las normas deben ser respetadas», se justificó el canciller austríaco, Sebastian Kurz. Holanda, Irlanda, Suecia, Dinamarca, Finlandia, República Checa y los países bálticos son algunos de sus compañeros de cruzada. Detrás de ellos se esconde la todopoderosa Alemania que, sin alinearse con los halcones del euro, instiga la revuelta.

Los planes de los países del sur para lograr una mayor protección también fueron saboteados en materia migratoria. Bruselas ha cedido a la presión de Visegrado y Austria, y ha enterrado definitivamente las cuotas de reubicación obligatorias para aliviar la presión sobre los países ribereños en caso de crisis. La presidencia de turno de la Unión (Austria) también ha bloqueado sistemáticamente los avances en la reforma del sistema de asilo con la excusa de que no hay consenso.

A pesar de todas las piedras que han puesto en el camino para ayudar a países como España, Italia o Grecia, Juncker prefirió atacar a estos últimos por frenar la creación de una guardia europea de fronteras con 10.000 efectivos. Una reserva que podría desplegarse en las fronteras externas de cualquier país miembro sin el consentimiento de su gobierno. «Empiezo a perder la paciencia. Hay un elefante blanco en la sala y es la hipocresía. Que no me vuelvan a decir que hay que reforzar las fronteras exteriores», les advirtió.