El cese de jueces refuerza el poder de Bukele y abre una crisis en El Salvador

La negativa de los destituidos a irse deja el país con dos salas constitucionales


bogotá / e. la voz

Crisis política en El Salvador. La nueva Asamblea Legislativa, de amplia mayoría oficialista, destituyó el sábado, en su primera sesión, a cinco jueces titulares y sus cinco suplentes de la sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, con los que el presidente, Nayib Bukele, se había enfrentado recientemente.

Los diputados eligieron en su lugar nuevos magistrados, pero los destituidos no acataron la decisión, que consideran inconstitucional, y actualmente hay en el país centroamericano dos salas constitucionales, entre denuncias de organizaciones de la sociedad civil salvadoreña, que ven lo ocurrido como un golpe de Estado, y pronunciamientos en contra de la comunidad internacional. «Bukele ataca el Estado de derecho y busca concentrar todo el poder en sus manos», denunció José Miguel Vivanco, director para las Américas de la organización Human Rights Watch.

El presidente respondió a la comunidad internacional, como acostumbra, a través de Twitter. «Nuestras puertas están más abiertas que nunca. Pero con todo respeto: estamos limpiando nuestra casa… y eso no es de su incumbencia», escribió. Sus diputados también destituyeron al fiscal general, a quien acusaron de tener vínculos con la formación opositora derechista Arena.

Bukele arrasó en las elecciones presidenciales de hace dos años, al presentarse como opositor y azote de los dos partidos tradicionales, Arena, y el izquierdista FMLN, partido en el que militó hasta hace un lustro.

La población, hastiada por los continuos casos de corrupción en ambas formaciones, la pobreza y la violencia generalizada, apostó sus cartas a un Bukele que, en sus dos años de gobierno, logró reducir la tasa de homicidios de los 50 asesinatos por cada 100.000 habitantes a los 19. Esa disminución de la violencia y también la destitución de funcionarios vistos como corruptos hicieron aumentar aún más la popularidad de un Bukele que hasta ahora tenía al Legislativo en contra.

Su abrumadora victoria en las elecciones de febrero dio la vuelta a la tortilla. Nuevas ideas, el partido de Bukele, tiene 54 de los 84 asientos de la Asamblea, y el oficialismo, junto a partidos afines, llega a controlar 64 diputados. Ese es el número de legisladores que destituyó a los jueces, que habían bloqueado 15 decretos gubernamentales relacionados con el manejo de la pandemia en el último año.

«Los han destituido sin justa causa, sin seguir un procesamiento que corresponde según la ley, simplemente por una vendetta política», comenta a La Voz el politólogo salvadoreño Eduardo Escobar. «Este Gobierno se ha caracterizado por no atender la formalidad, ni las leyes. No les afectan tampoco los comunicados de la comunidad internacional, a menos que presionen con sanciones comerciales», añadió.

Bukele y sus diputados han apoyado su decisión en el artículo 186 de la Constitución, que prevé las destituciones de los jueces «por causas específicas, previamente establecidas por ley» y con un apoyo de dos tercios de los diputados. Los congresistas aseguraron que los magistrados pusieron «en primer lugar intereses particulares sobre la salud y la vida de toda la población».

La posición de Estados Unidos al respecto es clara. «Así no se hace», dijo Juan González, el hombre de confianza del presidente, Joe Biden, para el hemisferio occidental. «Un poder judicial independiente es fundamental para una democracia sana y para una economía fuerte», escribió en Twitter la vicepresidenta, Kamala Harris, aunque la capacidad de EE.UU. de influir en la región se ha reducido, ante la creciente presencia de China en América Latina.

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