«China Popular vende a España manufacturas de cestería, seda cruda, pelo humano y joyas, y nosotros, hidrocarburos, maquinaria textil y ropa». En 1971, La Voz anunciaba un acuerdo de comercio entre Pekín y Madrid. Aunque modestamente, España abría así otra puerta a la economía global y, sobre todo, reubicaba su posición en el tablero geopolítico del momento. «¿Pero estos no eran la China roja?», se preguntaban voces airadas.
El Instituto Cervantes de Shanghái inaugura una biblioteca con el nombre de una de las figuras claves en el desarrollo del estudio de la lengua china en nuestro país
El sector naval del sur de Galicia acapara el 45 % de la carga de trabajo en España y se distingue en Europa con buques oceanográficos y pesqueros de última generación