El duelo Macron y Le Pen en las urnas decide el futuro político de Francia

Asunción serena PARÍS / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

GONZALO FUENTES | REUTERS

El desinterés ciudadano en la campaña adelanta una abstención récord

10 abr 2022 . Actualizado a las 10:46 h.

El duelo entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen hoy en las urnas marcará el futuro político de Francia y, en gran parte, el de la Unión Europea. Doce candidatos, cuatro mujeres y ocho hombres, se disputan la presidencia, pero el mandatario francés y la líder ultraderechista son los favoritos unánimes de los sondeos para alcanzar la segunda vuelta del 24 de abril, igual que hace cinco años, aunque ahora una serie de factores han puesto el Elíseo a tiro de Le Pen. A diferencia del 2017, Macron sufre el desgaste de sus cinco años en el poder y la presidenta de Reagrupación Nacional ha logrado mejorar su imagen, percibida ya como menos radical y más preparada para asumir la presidencia de Francia. Solo el izquierdista Jean-Luc Mélenchon puede dar la sorpresa y evitar el duelo.

El temor a una abstención récord planea sobre la primera vuelta. Unos 48,7 millones de franceses están llamados a las urnas, pero muchos podrían quedarse en casa, cuando normalmente el índice de participación en Francia gira en torno al 80 %.

Los sondeos predicen una abstención de entre el 26 % y 30 %. Superaría así el récord del 21 de abril del 2002 (28,4 %), cuando, frente a todos los pronósticos, el entonces primer ministro y candidato socialista, Lionel Jospin, quedó eliminado en la primera vuelta en favor del líder de la extrema derecha, Jean-Marie Le Pen, que se disputó la presidencia en la segunda al conservador Jacques Chirac. El cordón sanitario a la extrema derecha posibilitó entonces la derrota del padre de la actual candidata.

Campaña atípica

La falta de debates entre los candidatos, los últimos coletazos de las restricciones impuestas por la pandemia y la guerra en Ucrania han desviado la atención de los votantes, que se han desentendido del transcurso de esta campaña presidencial, cuando suele ser un tipo de elección que apasiona a los franceses. Entre los que se resisten a ir a los colegios electorales, son mayoría los jóvenes (que votan sobre todo a Macron) y las clases populares (potenciales electores de Le Pen). A ello se suma que hace todavía dos días, según un sondeo de Odoxa, un 29 % de los franceses que estaban seguros de ir a votar hoy todavía no sabían por quién, lo que añade mayor incertidumbre al resultado de las urnas. Otro elemento significativo y sorprendente es que, según esta misma encuesta, el 12 % de los franceses no saben que este domingo se celebra la primera vuelta de las presidenciales.

El principal interrogante es cuál será la diferencia de votos que separen hoy a Macron y Le Pen, que no ha dejado de disminuir conforme se acercaba el fin de la campaña. Si el presidente obtuviera menos apoyo que en el 2017 (24,01 %), se consideraría un fracaso, después de haber superado en algún momento el 30 % de la intención de votos. Pero, sobre todo, una corta diferencia entre ambos candidatos dejaría en evidencia la debilidad de Macron y supondría un impulso para la ultraderechista de cara a la segunda vuelta.

Los sondeos vaticinan un trasvase de votos a la Francia Insumisa de Mélenchon del resto de partidos de la izquierda, tanto del ala radical como de la moderada, lo que le permite soñar con una participación en la segunda vuelta.

El ultraderechista Éric Zemmour, que agitó la precampaña con sus proclamas antiinmigrantes y islamófobas, ha comenzado a preparar su estrategia al asumir ya su derrota (obtendría el 8,5 % de los votos, seguido de la conservadora Valérie Pécresse, a la que le otorgan un 8 %). Su objetivo será crear un grupo de diputados en la Asamblea con acuerdos locales con el ala más a la derecha de Los Republicanos. Si Zemmour consigue esta gran coalición, el partido de Nicolas Sarkozy podría estar viviendo sus últimos días. Los dirigentes de Los Republicanos podrían comenzar la división esta misma noche, unos pidiendo el voto para Macron y otros para Le Pen.

Los principales candidatos:

Emmanuel Macron (La República en Marcha)

Filósofo de formación, exbanquero y exministro de un Gobierno socialista, Macron (Amiens, 1977) se convirtió en el 2017 en el presidente más joven de Francia al frente de un partido creado a su medida. Su mandato ha estado marcado por la tensión social (la de los chalecos amarillos fue su peor crisis). Sus críticos le achacan ser un tecnócrata alejado de la población que busca suceder a Merkel como líder mundial.

Marine Le Pen (Reagrupación Nacional)

Esta abogada penalista de 53 años, hija de Jean-Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional, fue eurodiputada y concejala, antes de heredar el cargo paterno en el 2011. No dudó en distanciarse de su progenitor: cambió el nombre del partido y dejó atrás la imagen racista y antisemita para atraer a más votantes. Se ha forjado una imagen de defensora de las clases más populares, de las que obtiene la mayor parte de su apoyo.

Jean-Luc Mélenchon (La Francia Insumisa)

Sueña a sus 70 años con colarse en la segunda vuelta. Será el cuarto y último intento de este vehemente político, de abuelos españoles emigrados a Argelia, antiguo senador y ministro socialista que dio un sonoro portazo al partido de Mitterrand en el 2008 para alienarse con la ultraizquierda.

Eric Zemmour (Reconquista)

Su admiración por Putin acentuó el declive de este tertuliano radical de 63 años, con varias condenas a cuestas. Defiende la teoría del «gran reemplazo» (la población musulmana sustituirá a la de origen europeo), con lo que propone una expulsión masiva de extranjeros.

valérie Pécresse (Los Republicanos)

La derecha moderada soñaba con que la exministra de Sarkozy y presidenta de la región de París la devolviera a la carrera electoral. Las opciones de esta mujer de 54 años se desdibujaron con el tiempo. Su tradicional moderación se ha roto tras rechazar pronunciarse a favor del cordón sanitario a Le Pen.