El desánimo con el partido fuerza las deserciones entre los diputados «tories»

Lourdes Gómez LONDRES / COLPISA

INTERNACIONAL

Diputados conservadores, durante una intervención del primer ministro, Rishi Sunak, en la Cámara de los Comunes
Diputados conservadores, durante una intervención del primer ministro, Rishi Sunak, en la Cámara de los Comunes Jessica Taylor | EUROPA PRESS

Una docena de parlamentarios anuncia su retirada y otro medio centenar amenaza con seguir este camino ante el desplome de la formación y el Gobierno

30 nov 2022 . Actualizado a las 20:39 h.

Las bajas políticas son inevitables antes y después de un contexto electoral, pero el Partido Conservador británico afronta un éxodo de diputados a dos años de las legislativas. Unos doce parlamentarios han indicado su intención de retirarse de la Cámara de los Comunes y renunciar a defender su escaño en la campaña electoral, prevista para finales del 2024.

Medio centenar de representantes de las bancadas tories podrían seguir la misma trayectoria y anunciar su jubilación de Westminster, como consecuencia de la inestabilidad de liderazgo y el desplome del Gobierno y del partido en los sondeos de opinión tras doce años en el poder.

Los 356 diputados tories tienen de plazo hasta el 5 de diciembre para confirmar su disposición o su renuncia a concurrir en las generales del 2024. Y las bajas anunciadas hasta la fecha no son los sospechosos habituales de cada ciclo electoral, esencialmente curtidos parlamentarios con la mirada puesta en la accesión a los lores. Por el contrario, la nueva camada de desertores está por debajo de los 40 años, se estrenó en la Cámara en el nuevo milenio y tiene puestos de responsabilidad en el Gobierno o en los comités de Westminster.

Este es el caso de Dehenna Davison, de 29 años, diputada desde el 2019 y con una cartera ministerial en el departamento de Igualdad regional. Ganó la plaza de Bishop Auckland, en el condado de Durham, un genuino foco de regeneración económica liderada por inversión privada en arte español. Forma parte de la llamada «muralla roja» de distritos del norte de Inglaterra que renegaron del socialismo laborista de Jeremy Corbyn y confiaron en la receta promocional de Boris Johnson para ejecutar el brexit.

Dos años después, el 52 % de los consultados creen que fue un error marcharse de la Unión Europea y los sondeos de intención de voto pronostican la ruina de los tories en los antiguos feudos laboristas.

«Sorprende la juventud y el vigor de los que han anunciado su salida. No es un flujo de jubilaciones habituales, sino el éxodo de algunas de las más prometedoras esperanzas para el futuro de este partido», escribe el analista político John Oxley. El miedo a la derrota individual o a la condena colectiva a las bancadas de la oposición se extiende entre políticos y comentaristas, además de reflejarse en los sondeos. Los laboristas mantienen la delantera, con el 48 % de intención de voto, seguidos de los tories con el 25 % y liberal-demócratas, con el 9 %, según datos recientes.

En «mal estado»

Lord Ashcroft, extesorero conservador y millonario que toma regularmente el pulso de la opinión pública, advierte que jamás ha visto la «marca conservadora en tal mal estado». Los consultados, señala en su blog, «piensan que se ha acabado» y la «mayoría espera una victoria laborista, con o sin mayoría absoluta».

De la pésima percepción se salva, de momento, el primer ministro, Rishi Sunak, quien es más popular que su partido y solo arrastra un saldo negativo de dos puntos entre los aprobados y suspensos de los consultados. Pero el nuevo dirigente se enfrenta a las críticas de la oposición, la división interna y los reproches de sus aliados. El líder laborista, Keir Starmer, ataca su «debilidad» ante las diversas facciones conservadoras y varios exministros sienten que su «Gobierno no está en el control de los eventos», ya sean las huelgas laborales, las protestas ecológicas, la inmigración, la carestía de la vida o las oleadas de refugiados que cruzan el canal de la Mancha.