Las sanciones a Rusia y el poder de China monopolizan la cumbre del G7

Miguel Palacio NUEVA YORK / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Biden saludó a los marines desplegados en base militar estadounidense de Iwakuni.
Biden saludó a los marines desplegados en base militar estadounidense de Iwakuni. JONATHAN ERNST | REUTERS

Xi Jinping contraprograma con un encuentro con los líderes de Asia Central

18 may 2023 . Actualizado a las 22:17 h.

Los líderes de los países del G7 se reúnen a partir del viernes en Japón para discutir sobre la actual situación política global. La guerra en Ucrania y el uso que hace China de su poder económico para avanzar en su agenda política y en aumentar su esfera de influencia ocuparán gran parte de la agenda de una cumbre que se celebra en Hiroshima para enviar un mensaje sobre los riesgos de la proliferación nuclear.

Fuentes de la Administración Biden señalaban la semana pasada a Reuters que uno de los objetivos de la cumbre sería el de coordinar el régimen de sanciones impuestas a Rusia por la invasión de Ucrania. El objetivo es evitar la evasión de dichas sanciones por parte de Moscú, lo que ha supuesto todo un desafío para la coalición internacional desde que la agresión rusa motivo dicha respuesta. Está previsto que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski ,participe vía telemática en la cumbre del G7.

Respecto a China, embajador de EE.UU. en Japón, Rahm Emanuel, prometía el lunes que, ante la «coerción económica» de Pekín, los miembros del G7 estaban desarrollando herramientas para contrarrestar el poder del gigante asiático. Según Emanuel, de la cumbre se podía esperar «más que palabras y comunicados».

Simultáneamente, Pekín ha optado por organizar un encuentro paralelo entre Xi Jinping y los líderes de Asia Central. Los presidentes de Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, países considerados como el patio trasero de Rusia, serán así los testigos de excepción de los esfuerzos de una China en plena campaña de reinvención como polo del poder global.

El jueves, antes de inicio de la cumbre, Joe Biden se reunió con el primer ministro japonés, Fumio Kishida, y destacó la cercanía entre los dos países en un momento en el que las tensiones entre ambos y China no paran de crecer. El presidente estadounidense recordó un comentario de Kishida del pasado enero, cuando describió el momento actual como el «más complejo de la historia reciente». Biden recalcó que coincidía con Kishida y que cuando Japón y EE.UU. «están unidos, son más fuertes».

La decisión de Tokio de organizar la cumbre en Hiroshima no ha sido casual. El primer ministro Kishida ha querido lanzar un mensaje sobre los riesgos de una escalada nuclear en su ciudad natal. El dirigente nipón ha expresado varias veces que uno de sus objetivos políticos es el de avanzar hacia «un mundo sin armas nucleares». 

Problemas en casa

También sobrevolará la cumbre la negociación sobre el techo de deuda de Estados Unidos. Biden ha tenido que cancelar las visitas a Australia y a Papúa Nueva Guinea previstas para después de la cumbre, y volará de vuelta a Washington desde Japón para retomar las negociaciones.

La crisis de la deuda, que según el Tesoro podría precipitar un inédito impago de la primera potencia económica mundial en menos de dos semanas, todavía no se ha resuelto.