Trump buscará este martes convencer a Putin de que acepte una tregua en Ucrania
INTERNACIONAL

El Kremlin evita revelar si en la reunión vía telefónica se tratarán posibles concesiones de territorio y plantas de energéticas. EE.UU. se retira del grupo multinacional que investiga a los responsables de crímenes de guerra, entre ellos el presidente ruso
17 mar 2025 . Actualizado a las 21:32 h.Donald Trump intentará negociar este martes con Vladimir Putin su adhesión a la propuesta de alto el fuego de 30 días que Ucrania aceptó la semana pasada en las negociaciones en Yeda. A bordo del Air Force One, durante su regreso la noche del domingo a Washington, el presidente estadounidense explicó a los periodistas que considera que hay «muchas posibilidades» de llegar a un acuerdo, dado que «se ha trabajado mucho durante el fin de semana para poner fin a esa guerra». «Creo que nos va bastante bien con Rusia», declaró antes de añadir: «Veremos si tenemos algo que anunciar».
A la pregunta sobre qué concesiones pedirá a Putin para llegar a un acuerdo, el inquilino de la Casa Blanca indicó que se está negociando un reparto del territorio ucraniano invadido y el estatus de ciertas centrales energéticas en manos de Rusia, como la nuclear de Zaporiyia.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó la charla telefónica de este martes entre Putin y Trump, la segunda desde la llegada del republicano a la Casa Blanca, pero declinó comentar la posibilidad de que el tema de los territorios y las centrales estén sobre la mesa. «Nunca nos adelantamos a los acontecimientos. La conversación está siendo preparada, pero creemos que la misma no es objeto de discusiones previas», zanjó Peskov.
Tropas de paz y OTAN
Más concreto fue el viceministro de Exteriores ruso, Alexánder Grushko. En una entrevista al diario ruso Izvestia, al exigir, entre otras cosas, «garantías de que Ucrania no se convertirá en miembro de la OTAN y se mantendrá como un país neutral». Grushko, siguiendo la misma línea que su jefe, Serguéi Lavrov, también se mostró en contra del despliegue de fuerzas de paz en Ucrania. «No nos importa en absoluto bajo qué etiqueta se puedan desplegar los contingentes de la OTAN: ya sea la Unión Europea, la OTAN o a título nacional. En cualquier caso, si aparecen allí significa que están siendo desplegados en una zona de conflicto, con todas las consecuencias que ello implica», dijo.
El Reino Unido, Francia y otros países de la UE ya han anunciado su intención de enviar tropas de interposición a Ucrania cuando se firme la paz. Para el presidente Emmanuel Macron, la aceptación por parte de Rusia de esas tropas era absurda, ya que Ucrania es un Estado soberano.
Putin se mostró la pasada semana dispuesto a abordar con Trump las dudas que le despierta la propuesta de tregua de 30 días en Ucrania, como problemas en la aplicación y verificación de un alto el fuego, así como evitar que Kiev aproveche el respiro para reagruparse y rearmarse. Por s parte, Trump pidió a Putin que se apiadara de las tropas ucranianas que aún resisten en la región rusa de Kursk, a lo que el líder ruso aseguró que les perdonará la vida si deponen las armas y se entregan, aunque las consideró «terroristas».
Ambos mandatarios hablaron por primera vez el pasado 12 de febrero, conversación en la que acordaron iniciar un proceso negociador para poner fin al conflicto en Ucrania.
En medio de las negociaciones de paz, las tropas rusas siguen intensificando su ofensiva para expulsar a las fuerzas ucranianas de la región de Kursk. Además, el Ejército de Moscú atacó con aviación y artillería emplazamientos de las fuerzas de Kiev en la colindante región ucraniana de Sumi.
Nuevo acercamiento a las tesis rusas
El Departamento de Justicia de EE.UU. ha informado a los funcionarios europeos que Washington se retira del grupo multinacional creado para investigar a los líderes responsables de la invasión de Ucrania, incluido Putin, según una carta enviada el lunes a los miembros de la organización a la que tuvo acceso The New York Times.
La decisión de retirarse del Centro Internacional para el Enjuiciamiento del Crimen de Agresión contra Ucrania, al que la Administración Biden se unió en el 2023, es el último indicio del alejamiento de Trump del compromiso del su antecesor de responsabilizar personalmente a Putin por los crímenes cometidos contra los ucranianos.
El grupo se creó para exigir responsabilidades a los líderes de Rusia, junto con sus aliados en Bielorrusia, Corea del Norte e Irán, por una categoría de crímenes, definida como agresión, según el derecho internacional, como la violación de la soberanía de otro país, recuerda el diario.
Se espera que la decisión, según informaron las personas familiarizadas con la situación, se anuncie este lunes en un correo electrónico dirigido al personal y a los miembros de la organización matriz del grupo, la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación en Justicia Penal, conocida como Eurojust.
Estados Unidos fue el único país fuera de Europa que cooperó con el grupo, enviando a un fiscal de alto rango del Departamento de Justicia a La Haya para colaborar con investigadores de Ucrania, los países Bálticos y Rumanía.
La administración Trump también está reduciendo el trabajo del Equipo de Responsabilidad de Crímenes de Guerra del departamento, creado en el 2022 por el entonces fiscal general, Merrick B. Garland, y compuesto por fiscales experimentados.
Su objetivo era coordinar los esfuerzos del Departamento de Justicia para enjuiciar a los rusos responsables de las atrocidades cometidas tras la invasión de Ucrania hace tres años, agrega el Times.
Durante la Administración Biden, el equipo, conocido como WarCAT, se centró en una importante función de apoyo: proporcionar a los fiscales y a las fuerzas del orden ucranianos, sobrecargados de trabajo, apoyo logístico, capacitación y asistencia directa para presentar cargos por crímenes de guerra cometidos por rusos ante los tribunales ucranianos.
La administración Trump no dio ninguna razón para retirarse del grupo de investigación, salvo la misma explicación para otros movimientos de personal y políticas: la necesidad de redistribuir recursos, según indicaron al diario neoyorquino personas familiarizadas con la situación, que hablaron bajo condición de anonimato por no estar autorizadas a informar públicamente sobre las medidas.