El líder del Supremo de EE.UU. defiende al juez que ordenó parar las expulsiones ante los ataques de Trump
INTERNACIONAL

El mandatario insultó al magistrado y pidió que fuese destituido
19 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La Administración Trump escaló ayer sus ataques contra el juez James E. Boasberg, responsable de bloquear el uso de una ley para tiempos de guerra del siglo XVIII para deportar extranjeros. Los insultos y las llamadas de Donald Trump y de sus colaboradores a destituir al juez motivaron una inusual intervención del magistrado jefe del Tribunal Supremo de EE.UU., John G. Roberts, que recordó al Ejecutivo que los desacuerdos sobre la ley se dirimen bajo el proceso de apelación.
El Departamento de Justicia de Trump pidió el martes la retirada de la orden de Boasberg, tras negarse el lunes a responder las preguntas de un juez federal que buscaba esclarecer hasta qué punto la Administración había desafiado la resolución de paralizar la aplicación de la Ley de Enemigos Extranjeros. Dos movimientos con los que la Casa Blanca de Trump desafía abiertamente al Poder Judicial.
Los ataques del mandatario y su círculo contra Boasberg se intensificaron ayer. Trump lo hizo por la mañana a través de su red social, donde acusó al juez de ser un «lunático de izquierda radical» y dejó caer que como presidente debía ser capaz de hacer su voluntad en contra del mandato de Boasberg dado que este «no ha ganado los siete estados bisagra».
También se pronunció al respecto Elon Musk, que pidió su destitución, como en decenas de ocasiones anteriores hizo contra jueces que desafían las acciones ejecutivas del Gabinete republicano. Musk afirmó que era «necesaria» la apertura de un proceso de impeachment contra Boasberg.
Fueron estas llamadas a destituir al juez las que motivaron el pronunciamiento del magistrado jefe del Tribunal Supremo en contra de los ataques hacia su colega. «Durante más de dos siglos, se ha establecido que el impeachment no es una respuesta apropiada a los desacuerdos relativos a una decisión judicial. El proceso normal de apelación existe con ese propósito». Con estas palabras ha respondido Roberts a los ataques de una Administración cuyo enfrentamiento con el Poder Judicial es cada día más flagrante.
El pronunciamiento de Roberts, un movimiento poco habitual por parte del miembro de una institución que suele abstenerse de criticar a los Ejecutivos en ejercicio, refleja la singularidad de la situación. No es, sin embargo, la primera vez que lo hace. Durante el primer mandato de Trump, el magistrado ya contradijo al presidente con un comunicado cuando este se refirió a un juez como «de Obama». «No tenemos ni jueces de Obama ni de Trump», dijo entonces el presidente del Supremo.