Trump estrecha el cerco sobre Venezuela y anuncia el cierre total de su espacio aéreo
INTERNACIONAL
El régimen de Nicolás Maduro denuncia y condena la «amenaza colonialista» de Washington
29 nov 2025 . Actualizado a las 22:40 h.Los medios internacionales, como ocurrió en Bagdad en 1991, empezaron este sábado a emitir en directo su señal desde Caracas, y aviones F-16 y Sukhoi S-30 sobrevolaban la región central de Venezuela, donde se encuentran sus principales bases militares, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara a través de sus redes sociales el cierre del espacio aéreo venezolano, una medida que parecía el inminente preludio de un ataque aéreo contra el país sudamericano.
«A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad. ¡Gracias por su atención!», escribió el republicano en X y Truth Social. Solo unas horas después, la cancillería venezolana emitía un comunicado en el que denunciaba y condenaba «la amenaza colonialista», y señalaba que Washington «pretende [...] intentar dar órdenes y amenazar la soberanía del espacio aéreo nacional [...] y la soberanía plena del Estado venezolano». Además, ordenaba suspender los vuelos de repatriación de venezolanos desde EE.UU., que venían realizándose con regularidad. Cabe recordar que el viernes pasado, The New York Times informó de que Trump y Nicolás Maduro, el presidente venezolano, habían hablado por teléfono el 21 de noviembre.
La tensión geopolítica todavía no ha llegado a las calles de la capital y las ciudades más importantes del país, donde la vida cotidiana transcurría como un sábado cualquiera, sin compras previsoras ni perturbaciones visibles y con la gente paseando o haciendo deporte.
Pero, en cambio, las redes sociales ardían. La posibilidad de que el chavismo se vea obligado a ceder un milímetro en su ansia incesante de más poder por primera vez en 26 años luce factible, señalaba el politólogo venezolano Luis de Lion, quien, no obstante —y como el propio chavismo y buena parte de los venezolanos (esos mismos que no se inmutaron ante el «tuit» del presidente de EE.UU.—, considera que Trump solo está presionando para una negociación, y que el país no será atacado militarmente, algo que representaría un hito sin precedentes en su historia.
The Times, mientras tanto, insistía sobre la crisis venezolana, citando fuentes del Gobierno estadounidense, que afirmaban que los primeros ataques podrían tener como blancos a objetivos supuestamente relacionados con el tráfico internacional de drogas.
Solo 12 vuelos internacionales
Venezuela sufrió esta semana un incremento de su aislamiento aéreo, después de que un grupo de aerolíneas suspendiera, sus vuelos al país alegando problemas de interferencia de las señales GPS al navegar sobre la Región de Información de Vuelo (FIR, por sus siglas en inglés) del aeropuerto de Maiquetía, en Caracas. A seis de esas aerolíneas, incluyendo la española Iberia, les revocó el Gobierno de Maduro la autorización para entrar en el país, acusándolas de «sumarse a las acciones de terrorismo de Estado promovidas por el Gobierno de los Estados Unidos».
Los vuelos, tanto nacionales como internacionales, programados para este sábado, no obstante, aterrizaron y despegaron de los aeropuertos venezolanos sin problemas. La suspensión ocasionada por la interferencia aérea llevó a que solo una docena de vuelos internacionales operen diariamente en el aeropuerto de Maiquetía.
De conversación, a ultimátum
Tras la supuesta conversación entre Trump y Maduro, que no fue oficialmente confirmada por ninguno de los dos, el mandatario estadounidense calificó de «narcoterrorista» al Estado venezolano y a Maduro, como su jefe, en al menos dos oportunidades. Y desde el martes, el Cartel de los Soles, la supuesta organización que desde Venezuela trafica con drogas, ha sido calificado como Organización Terrorista Extranjera, lo que da luz verde a Washington para combatirla por todos los medios disponibles, incluidos, por supuesto, los militares.
Según el medio argentino Infobae, en la conversación entre Trump y Maduro, el mandatario estadounidense lanzó un ultimátum y «dejó establecido que, junto a Maduro, deben abandonar Venezuela las principales figuras del régimen que se beneficiaron con los negocios ilegales», lo que incluiría a su número dos, Diosdado Cabello; al ministro de Defensa, Vladimir Padrino (ambos tienen una orden de captura de EE.UU. con recompensa incluida); y los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, operarios principalísimos del chavismo, pero quienes no tienen casos judiciales pendientes.
The Washington Post, por su parte, publicó un artículo el viernes en el que afirmaba que la Administración Trump no pondría objeción a que Maduro se asile en Turquía, con cuyo mandatario, Recep Tayyip Erdogan, tiene una confesada afinidad.
Un terremoto geopolítico que genera tsunamis en ambas orillas del océano Atlántico
La presencia del Comando Sur de Estados Unidos, en forma activa y permanente, en aguas del Caribe, está cambiando el panorama político de toda la región, y alineando la postura de los países que apoyan el despliegue militar frente a aquellos que, por el contrario, lo rechazan.
En el sur de Trinidad y Tobago, apenas a diez kilómetros de Güiria, en el estado Sucre de Venezuela, la primera ministra de ese país angloparlante, Kamla Persad-Bissessar, autorizó la instalación de radares de uso militar, cuyo objetivo sería, en principio, combatir el narcotráfico que sale de una zona en la que también está el delta del río Orinoco. Persad-Bissessar sustituyó en mayo a Keith Rowley, quien se reunió con Nicolás Maduro en al menos dos oportunidades.
Tropas de EE.UU. en el Caribe
Por su parte, en la República Dominicana, también en el Caribe oriental, el presidente de ese país, Luis Abinader, ha permitido la presencia —eso sí, «limitada y temporal»— de tropas estadounidenses. Su antecesor, Leonel Fernández, era mucho más cercano a la «revolución bolivariana», que por casi dos décadas prácticamente regaló al Caribe todo el petróleo que este consumía.
Mientras tanto, en Honduras, en el Caribe occidental, este domingo hay elecciones presidenciales, y Donald Trump y el presidente argentino, Javier Milei, han hecho campaña sin ambages en favor de Nasry Asfura, candidato de la centroderecha, y enfrentado a Rixi Moncada, del partido Libre, cercano a Maduro. Un apoyo que ha incluido la promesa de indulto a Juan Orlando Hernández, expresidente hondureño condenado a 15 años por narcotráfico en una corte federal de EE.UU.
Maduro, a quien comienzan a flaquearle los apoyos políticos en una región que en muchas oportunidades —petróleo por delante—, le fue propicia, recibió, según los analistas internacionales, otro golpe en una orilla mucho más lejana: la de África occidental, donde, esta semana, el presidente Umaro Sissoco fue depuesto por el ejército de Guinea Bissau. La junta militar que designó al general Horta N’Tam como cabeza de la transición acusó a Sissoco de «dirigir un narcoestado»: uno con mucha relación con Caracas, como lo demuestra la visita oficial de Sissoco a la capital venezolana hace exactamente dos años.