Carmen González, uróloga: «El cáncer de próstata no tiene síntomas ni signos específicos propios de la enfermedad»

ENFERMEDADES

Según apunta la experta, uno de los principales factores de riesgo de este tipo de tumor es la edad: «Cuantos más años tiene el paciente, sobre todo a partir de los 65, más probabilidad tiene de padecerlo»
11 jun 2023 . Actualizado a las 17:50 h.El cáncer de próstata es uno de los problemas médicos más importantes a los que se enfrenta la población masculina debido a su alta incidencia. Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se estima que en nuestro país se diagnosticarán 29.002 casos a lo largo del 2023. Además, es una de las principales causas de muerte en hombres españoles.
En el Día Mundial del Cáncer de Próstata, conversamos sobre él con Carmen González Enguita, coordinadora del Servicio de Urología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, cuya unidad fue premiada como Mejor Servicio en Atención al Paciente (Premios BIC 2011-2017). También es jefa de los Servicios de Urología de los madrileños Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro, Hospital General de Villalba y Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles.
—¿Cuáles suelen ser los síntomas por los que un hombre consulta y acaba diagnosticado con un cáncer de próstata?
—El cáncer de próstata no tiene síntomas ni signos específicos propios de la enfermedad. El paciente puede acudir a su médico de atención primaria inicialmente y luego a urólogo, por una sintomatología en relación con la micción, de incomodidad habitualmente, de malestar, de aumento de la frecuencia, que tengan que levantarse por la noche, de tener cierta urgencia. Es decir, síntomas en relación con la micción, pero que no son diferentes a cualquier proceso prostático y que, la mayoría, son benignos. Pero si la enfermedad va más allá de la próstata, es decir, está avanzada y el paciente no ha consultado nunca, que este es el problema, efectivamente pueden darse una serie de síntomas de una enfermedad generalizada. Afortunadamente, la mayoría de pacientes que tiene un cáncer de este tipo está localizado.
—¿Existirían unos factores de riesgo que pueden llevar a que un hombre padezca cáncer de próstata?
—Los factores de riesgo para padecer un cáncer de próstata hoy por hoy no son muy conocidos. No son muchos. Quizá voy a poner el énfasis en la edad. Es decir, cuantos más años tiene el paciente, sobre todo a partir de los 65, más probabilidad tiene de padecer un cáncer de próstata. Señalar que ciertas razas, como la negra, cuentan con más incidencia de este tipo de cánceres. También hay ciertas zonas del mundo que tienen una mayor incidencia de cáncer de próstata, como por ejemplo, zonas del Caribe o del este de Europa. Por el contrario, los países que menos incidencia tienen son los asiáticos.
Luego existen otros factores de riesgo asociados a ciertas familias. Es decir, hay algunos cánceres de próstata que se sabe que tienen germinalmente esa serie de mutaciones, hablamos entonces de un cáncer de próstata genético y no sobrepasa el 10 %. También sabemos que hay factores que van a influir en ciertas familias en las que se identifican hermanos, padres, abuelos, tíos que han padecido cáncer de próstata.
—¿Podemos hablar de factores de riesgo modificables?
—No, no puedo señalar que la alimentación influya, ni puedo hablar de ciertos hábitos o ambientes. Lo tengo que dejar entre interrogantes porque de esto se sabe muy poco y parece ser que, hoy por hoy, no tenemos información suficiente para decir que influya. Aunque sí que es cierto que siempre hay que tener una vida sana y saludable, en general, no existen factores ambientales ni dietéticos conocidos de manera directa que puedan estar infiriendo en el cáncer de próstata.
—Es el cáncer más diagnosticado en los hombres. ¿Está sobre la mesa la idea de implementar un cribado para su detección precoz?
—Sí. La comunidad científica lleva muchos años trabajando este tema y hay experiencias al respecto. Tanto en América como en el resto del mundo. Se lleva a cabo a través del PSA, que es antígeno prostático específico, a través de la sangre. Nos ayuda a detectar de manera temprana esta enfermedad. A lo largo de todos estos años, han existido opiniones enfrentadas. Datos a favor de que sí y datos a favor de que no es interesante realizar este tipo de prueba. Pero precisamente estamos en un momento en el que las autoridades a nivel europeo, se han planteado en un documento que salió a luz en septiembre y luego en diciembre del 2022, en tomarse en serio y ver los beneficios que puede tener un cribado organizado de los hombres a partir de una cierta edad. Se considera que va a tener beneficios. Por eso, ahora mismo se está empezando a replantear, para intentar adelantarnos a la aparición del cáncer de próstata.
—A día de hoy, si se diagnostica un cáncer de próstata, ¿cuál es el pronóstico?
—Depende del momento en el que lo localicemos. Si afortunadamente se identifica el cáncer en una situación localizada, es decir, que está confinado a la glándula, que no se sale de los límites anatómicos de esta, se puede hablar de curación. Al cabo de cinco o diez años el paciente está curado. Estos además son la mayoría porque son, aproximadamente, el 75 o el 80 % de los casos se identifican en esta situación.
Sin embargo, si la enfermedad está localmente avanzada o, sobre todo, si ya tiene enfermedad a distancia, la curación no existe. Se va a poder alargar en el tiempo el desenlace de la persona, eso sí, porque los avances en la farmacología y en la investigación farmacológica molecular está dando grandes beneficios con un aumento de la supervivencia global de estos pacientes o un retardo en cuanto a la aparición de las metástasis, pero ya no estamos hablando de curación. Estamos hablando de alargar la supervivencia o el tiempo en el que aparezca la metástasis.
—¿Se puede cronificar la enfermedad?
—Sí, cuando la enfermedad es localmente avanzada que, como digo, el porcentaje de estos pacientes viene a ser, con la suma de los dos estadios, entre un 15 y un 20 %, incluso menos. En ellos, lo que hacemos es, con los tratamientos actuales, cronificar la enfermedad. Alargarla en el tiempo creando bienestar en ellos, es decir, consiguiendo una mejor calidad de vida, en cuanto al dolor, y alargar su supervivencia. Pero curarlos, hacer desaparecer la enfermedad cáncer de próstata, no. Sin embargo, hay que señalar el otro tanto por ciento que es el mayoritario. Es decir, en un 80 %, cuando el cáncer de próstata está localizado, ahí la curación a los cinco años es prácticamente del 100 %.
—¿Qué alternativas terapéuticas existen hoy en día?
—Muchísimas. Tendríamos que empezar diciendo que la enfermedad de cáncer de próstata no es solo una, existen múltiples tipos en función de la situación en la que identifiquemos al paciente. También a lo largo de la evolución, porque puede ir cambiando. En función de todo esto, ahora mismo disponemos de cirugías con diferentes abordajes, fundamentalmente hoy en día la laparoscopia tradicional y laparoscopia asistida por robot. También las terapias focales, la radioterapia, donde también existe un gran desarrollo en los últimos años con técnicas que conforman la aplicación de las radiaciones exclusivamente en la próstata. Y todo esto, hablando de la enfermedad localizada exclusivamente en la próstata.
Pero luego tenemos una gran revolución farmacológica en los diferentes estadios y momentos en los que la enfermedad avanza, en el que el PSA crece, en el que aparece el cáncer en otras zonas como los ganglios linfáticos o los huesos. Ahí, según el estadio en el que se encuentre la enfermedad, el riesgo y la situación en la que se encuentre el paciente, sabemos que existen distintos tipos de moléculas. Dianas terapéuticas dirigidas a esa enfermedad en concreto. Incluso hoy sabemos que aquellos pacientes que tienen un cáncer de próstata germinal, es decir, con una carga genética por mutaciones importante, tiene también ya fármacos específicos para ese tipo de situaciones.
—¿En qué consiste la cirugía robótica?
—La robótica ha sido uno de los grandes avances quirúrgicos que, en las manos del urólogo, permite trabajar con más detalle aquellas estructuras que rodean a la próstata y que, de lesionarse, van a producir efectos secundarios asociados a la intervención quirúrgica. No deseados, evidentemente. El paciente sabe que le puede pasar. Fundamentalmente, son dos: la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil. La robótica ha llegado para hacer que esta cirugía se pueda hacer con más detalle, de una forma más meticulosa y con más precisión.
—Podría decirse, y que se entienda lo que quiero decir, que nos encontramos en un buen momento para que una persona sea diagnosticada de cáncer de próstata debido a las posibilidades que tiene de curarse.
—Más que nunca, es decir, en este momento estamos con un gran desarrollo a todos los niveles. A nivel de la prevención, diría yo, con el screening si llega de una manera organizada. A nivel diagnóstico también somos mucho más precisos de lo que éramos hace unos años, debido al mantenimiento del PSA, pero también a la llegada de la resonancia nuclear magnética, que viene a decir zonas donde la enfermedad está identificada. La tecnología del diagnóstico también ha avanzado y hay mucha investigación al respecto, así como grandes avances en la terapia y una gran revolución en la farmacología.