La cerámica de O Castelo, tomada

Miguel Cabana
Miguel Cabana MONFORTE

LEMOS

Crónica | El intento del concello de llevarse la báscula reavivó la tensión de los encerrados Los trabajadores impiden incluso que el Concello se lleve la báscula utilizada para pesar los escombros del depósito de inertes

31 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?unque ya casi nadie se acuerda, la Cerámica de O Castelo está oficialmente cerrada desde el día 27 de julio. Sin embargo los trabajadores, guiados por los sindicatos, recurrieron los términos legales en que la empresa ejecutó el proceso, y están a la espera de que los tribunales fallen. Mientras tanto, llevan meses sin cobrar -la mayoría asegura que le adeudan 6.000 euros- y se pasan los turnos de trabajo encerrados en la fábrica, aunque no hay ningún tipo de actividad. Por no haber, no hay ni luz eléctrica, ni agua, ni por tanto funcionan los sanitarios. «Hacemos las necesidades en el campo, y traemos agua en cacharros para poder estar aquí las horas que nos corresponde», asegura uno de los afectados. Incluso han instalado un pequeño fogón portátil y una mesa, para cocinar o hacer un café durante las largas horas de espera en una nave vacía, en la que sólo quedan camiones aparcados y maquinaria. Pero ayer ocurrió algo que destapó de nuevo la caja de los truenos entre los 28 trabajadores. El concejal José Tomé Roca se presentó en la fábrica en compañía de un técnico con el fin de llevarse la báscula de camiones que está a la entrada del solar de la fábrica. Dicha báscula fue instalada por la Xunta en su día, a petición del Concello, para pesar los camiones con escombros de obra antes de vaciar en el vertedero de inertes que está ubicado detrás de la fábrica. En su momento, para que el concello no tuviese que disponer de un trabajador, llegó a un acuerdo con la cerámica O Castelo: instalar la báscula en sus dependencias, y que fuese el propio personal de la empresa el que realizase el pesaje de los camiones. Y así fue hasta que la fábrica quedó sin funcionamiento y con la luz eléctrica cortada. La báscula no puede funcionar, y por tanto, los particulares están descargando los residuos de obra sin pesar, y sin pagar nada por ello. Tomé Roca se presentó con la intención de cambiar de lugar la báscula, pero encontró el rechazo de los trabajadores, que harán guardia incluso de noche para que nadie pueda sacar de allí la báscula. Saben que no es de la empresa, pero no están dispuestos a ceder ni un ápice, porque su situación ya es desesperada. Ayer se personaron allí los representantes de UGT, Marío Docasar, y de la CIG, José Manuel Trigás . Este último consideró una provocación que el concejal del PSOE fuese a llevarse la báscula mientras los trabajadores están en la difícil situación económica. «Xa podía esperar unso días», declaró. Tomé, por su parte, dijo que lamentaba la situación de personal pero que el ayuntamiento necesita poner la báscula en funcionamiento para cobrar las tasas del vertedero. En definitiva, un nuevo problema en una situación ya bastante tensa. A la espera Docasar, de UGT, aseguró que las denuncias presentadas en los tribunales tienen que prosperar en los próximos días y resolverse la situación a favor de los trabajadores. Los sindicatos esperan que el expediente de regulación de empleo que intentó hacer la empresa no pase el visto bueno de los tribunales, y se abra juicio para que los trabajadores puedan reclamar un despido dinerario de 45 días por cada año trabajado.