LA TRIBUNA | O |
22 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.MIEDO me da ver como empiezan las reuniones del consorcio de Turismo. Antes de constituirse todos los órganos ya suenan más las discusiones que las decisiones. Si éste va a ser el espíritu de trabajo y colaboración que reinará en el consorcio, casi se puede emprender el camino de vuelta antes de echar a andar. Estamos cansados de oír que la Ribeira Sacra es una joya en bruto, uno de los paisajes más privilegiados de España y de Europa que tiene un enorme potencial turístico sin explotar, y que necesita ponerse en marcha ya. Resulta que el Gobierno central y la Xunta ya han puesto los dos tercios del dinero que hace falta para tener por fín un consorcio turístico de toda la Ribeira Sacra; y ahora el otro tercio restante, los alcaldes, van a empezar a discutir quién manda y desde dónde manda y cómo se manda en el invento, antes de que el invento sirva para nada. Parece esperpéntico, pero es así de triste. Sólo falta que la tercera pata destroce el juguete por sus celos y niñerías antes de que sea una realidad. Tenemos lo que nos merecemos.