Crónica | La discutible instalación de reflectores en el puente medieval de Monforte El Concello colocó proyectores de luz por debajo del nivel que alcanza el río en las crecidas. Taladraron piedras y clavaron cables al monumento aunque está prohibido
24 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l alumbrado supuestamente artístico u ornamental instalado hace dos meses en el puente viejo de Monforte es una de esas actuaciones que, no sólo por controvertida, sino por claramente ilegal, acarreará bastanques quebraderos de cabeza al Concello de Monforte en el futuro. Cuando aún no ha cicatrizado del todo la herida de las obras del parador, algunos de los que entonces estuvieron denunciando aquellos atropellos comenten precisamente ahora una agresión sobre el puente medieval de Monforte con fondos municipales. La iluminación instalada al puente medieval hace ya dos meses es ilegal de principio porque se trata de un Bien de Interés Cultural (BIC), y como tal, se necesita un permiso especial para actuar sobre él, licencia que no ha solicitado el Ayuntamiento a Patrimonio hasta la fecha. Pero tal ilegalidad se ve agravada por la forma en que instalaron los elementos de iluminación. Los reflectores se clavaron en los mismos pilares, por su parte interior y a una altura de aproximadamente un metro sobre el nivel actual de las aguas. Varias de las riadas de los últimos años alcanzaron una altura superior a la que están las pantallas, por lo cual es fácil predecir que este invierno o el próximo resulten inundadas e inutilizadas por el agua y posteriormente arrancadas por cualquiera de los troncos o ramas de la riada. Pero es que además, las pantallas reflectoras fueron clavadas en las mismas piedras de los pilares después de agujerearlas con taladros e incrustar tornillos de presión. Una actuación taxativamente prohibida en cualquier monumento catalogado como BIC, al que no se puede perforar ni dañar para colocar cualquier tipo de ornamentación o artilugio, como bien sabe el más despistado turista de fin de semana. Estas piedras de los pilares que fueron taladradas quedan irremisiblemente dañadas, ya que aunque se les retiren los tornillos, los agujeros son el sistema ideal para que el auga que se acumule en ellos se convierta en una cuña demoledora durante los meses de invierno al congelarse por efecto de las heladas. Es bien sabido por cualquier profano que unos cuantos agujeros son suficientes para reventar un bloque de granito de varias toneladas si se los llena de agua al anochecer antes de una helada. Y por añadidura a estos efectos perniciosos, el sistema de iluminación del puente modifica la imagen nocturna del monumento. Los reflejos en el agua al iluminarlo desde abajo crean un efecto espejo cuando menos discutible, además de que cambia la perspectiva del volumen de la construcción. Y por si todo ello fuese poco, los cables de la energía eléctrica fueron sujetados de forma descuidada y visible en los arcos y pilares del puente. Ninguno alcanza la belleza de la línea recta, sino que más bien parecen aquellos flácidos hilillos de plastilina de triste recuerdo, que cuelgan por donde pueden entre las viejas piedras. Ni siquiera las cajas de empalmes son las adecuadas para un monumento, sino que utilizaron las más rudimentarias que se colocan ocultas en cualquier galpón. Está por ver incluso que dichas cajas de conexiones sean estancas a la humedad y reúnan los requisitos técnicos y legales para ser colocadas al aire libre y a la intemperie. Para la fijación de los cables se utilizaron grapas clavadas a la piedra mediante el mencionado sistema de taladros y tacos de presión prohibidos en cualquier monumento. En definitiva, un cúmulo de iluminaciones que mejor hubiese sido que nunca pasasen de las cabezas de algunos a las piedras centenarias. De todas formas, no debe ser tan grave el asunto cuando los grupos políticos de la oposición han hecho el mismo caso del asunto que los técnicos municipales obligados a velar por el patrimonio.