La crisis y los planes para marzo

LEMOS

Los carteles electorales y los obligados paneles de las obras del fondo estatal marcarán durante meses el paisaje lucense

18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La crisis económica enriquece y agiganta las estadísticas del paro. Ahora que la coyuntura financiera y la desmesura legislativa han ganado la batalla a la industria del ladrillo, la Administración se prepara para inundar de alquitrán las pistas que cruzan la zona rural lucense como vía para crear empleo acogido al Fondo Estatal de Inversión Local. Lugo seguirá sin tener industria, pero en sus caminos habrá más toneladas de asfalto, creará algunos empleos temporales y se asegurará un futuro estable en la cola de todos los indicadores socioeconómicos. Zapatero , presidente en campaña, estará el primero de febrero en la ciudad amurallada para hablar de la crisis como habló el PSOE lucense del gobierno local, a cuya voluntad de transparencia en la gestión atribuyó en su web, sin rubor, la exposición del censo electoral.

En Lugo, la crisis económica es lo que viene después de la escasez de industria, el envejecimiento de la población, el abandono de la zona rural, el olvido y el frecuente ninguneo institucional. La crisis no ha empeorado la inacabable demora de las obras de grandes infraestructuras (autovías y AVE) y de otras construcciones largamente esperadas (puente y auditorio). La crisis no ha tenido nada que ver en la disparatada situación de la ordenación urbanística en una parte de la provincia. Tampoco tiene la culpa de que en la capital no haya sido aprobado el PXOM, un intento frustrado hasta ahora desde que se iniciaron los trámites en 1997.

La crisis genera más paro, sí; también consolida y empeora los caminos de incertidumbre por los que ha discurrido, ante la cuestionable eficacia de la Administración, la vida provincial durante años y años. El primero de febrero, Zapatero, presidente en campaña, podrá explicar en Lugo cómo pretende frenar el paro en la provincia con una lluvia de millones inevitablemente destinada en gran parte a extender alquitrán por mínimas vías rurales; no es que esté mal, no, pero con plazos más amplios para presentar los proyectos seguramente los pequeños concellos podrían planificar obras de mayor alcance, rendimiento y proyección de futuro.

La crisis en la provincia de Lugo ahora es también económica. Antes tuvo otros muchos rostros, que conserva. Hubo un tiempo en el que los socialistas y nacionalistas que hoy gobiernan en la Diputación y en la Xunta responsabilizaban del estado de la provincia al PP de Francisco Cacharro ; ahora, desde su alejamiento de la política activa, Cacharro seguramente comprueba cómo mudan, cómo cambian los rostros y persisten, lejos de mejorar, los males de la provincia que tantas veces le atribuyeron. Desde la presidencia del PP lucense, que durante tanto tiempo desempeñó Cacharro, capitanea las filas populares José Manuel Barreiro . A él le toca ahora el discurso propio de la oposición. Y corre el riesgo de seguir durante algún tiempo más condenado a repetirlo una y otra vez si alguien, en algún lugar de la cumbre del PPdeG, sigue empeñado en diseñar desde lejos y a su modo la estrategia para la carrera electoral en la provincia de Lugo, que tan difícil se presenta para este partido. También en política cabe el riesgo de sucumbir bajo el fuego amigo.

El PSOE, en estas vísperas electorales, está empeñado en ser la opción más votada el 1 de marzo en la provincia y juega con el apoyo que supone gobernar en Madrid, en Santiago, en un gran número de concellos y en la Diputación. Ahí es nada. El socialista Gómez Besteiro , más cauto que otros notables del PSOE, lo dijo así: «Traballaremos para ser o partido máis votado». Frente a la alcaldesa de Sober, Raquel Arias , que encabezará la lista popular por Lugo para las elecciones autonómicas, los socialistas optaron por Ricardo Varela , cuatro años conselleiro de Traballo. En las filas populares alguien debió tener presente la observación del genial Groucho Marx: «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados». Por si un conselleiro fuera poco rival, al frente de la lista del Bloque está otro, Fernando Blanco . Pronto, Lugo (vale decir Galicia) se llenará de los obligados carteles anunciadores de las obras del PlanE, el plan Zapatero contra la crisis, el que cubrirá de asfalto decenas de pistas rurales. Zapatero combate el paro con asfalto y ladrillo y el PP se agarra al PlanA, al plan Arias (Raquel) para salvar el 1 de marzo. En soluciones así pensaba Chesterton: «Puedo creer lo imposible, pero no lo improbable».