El coruñés Diego Villar Suárez, patrón de litoral y técnico en pesca y transporte marítimo, pilota el barco Canón do Sil , que cubre actualmente la ruta turística entre el embalse de Os Peares y la isla de A Maiorga, en Pantón. Antes trabajó en la ruta del embarcadero de Doade.
-¿Hay mucha diferencia entre navegar aquí y en el mar?
-Mucha. Aquí no hay que pelear con las olas y la navegación es tranquila, casi monótona. El único problema es cuando vienen ráfagas de viento por los costados y mueven el barco, pero si uno está atento no pasa nada.
-¿Y cómo es la relación con los pasajeros?
-Muy entretenida, porque la gente siempre pregunta cosas y suele haber mucha conversación. A los niños les dejamos empuñar un momento el timón y tocar la bocina y eso les emociona mucho, sobre todo cuando es gente que procede de Castilla.
-¿Es muy diferente la ruta del Miño de la del Sil?
-En el Sil el cauce es más ancho. Lo que tiene de bueno el Miño es que las orillas están bastante más pobladas y el paisaje resulta más variado.
-¿Suelen ocurrir incidentes curiosos en estas navegaciones?
-Una cosa curiosa que nos pasó en el Sil es que ayudamos a rescatar a tres pastores alemanes que estuvieron extraviados varios días por las orillas. En el rescate también participaron agentes del Seprona, el alcalde de Sober y algunas personas más.