Los fósiles de O Courel, un recurso turístico todavía poco aprovechado

Francisco Albo
francisco albo QUIROGA / LA VOZ

LEMOS

<span lang= es-es >Fauna de la era Paleozoica</span>. La pequeña estructura que resalta en la roca por encima de la moneda es un fósil de arqueociato -un tipo de animales que vivieron en el período Cámbrico, hace más de quinientos millones de años- localizado en las cercanías de Ferreirós de Arriba.
Fauna de la era Paleozoica. La pequeña estructura que resalta en la roca por encima de la moneda es un fósil de arqueociato -un tipo de animales que vivieron en el período Cámbrico, hace más de quinientos millones de años- localizado en las cercanías de Ferreirós de Arriba. guillermo díaz aira < / span>

La sierra cuenta con un valioso y poco conocido patrimonio prehistórico

07 ene 2015 . Actualizado a las 07:56 h.

Una de las peculiaridades de la sierra de O Courel consiste en es que una de las pocas zonas de Galicia en las que pueden encontrarse fósiles de la era Paleozoica, algo que es muy común en la Cornisa Cantábrica, pero que el territorio gallego se reduce a las sierras orientales. Hasta ahora, esta singular parcela del patrimonio natural apenas se ha aprovechado para el turismo cultural y educativo, a pesar de las interesantes peculiaridades que ofrece.

Así lo cree Guillermo Díaz Aira, biólogo monfortino que desde hace algún tiempo coordina el albergue de Quiroga y organiza rutas por la sierra. Díaz ha localizado diversos grupos de fósiles en la zona, algunos de ellos ya descritos por los científicos y otros aún sin catalogar. Uno de sus hallazgos más recientes es un conjunto de arqueociatos -animales extintos similares a las esponjas marinas- cuyas huellas fosilizadas se pueden ver en unos peñascos conocidos como Penas da Auga, cerca del pueblo de Ferreirós de Arriba.

El biólogo suele mostrar estos fósiles a los visitantes cuando las recorridos guiados por él pasan por lugares en los que pueden verse. «Pueden ser un complemento de mucho interés para las rutas y en general son muy poco conocidos, por lo que gente se sorprende mucho cuando los ve», explica Díaz. «El inconveniente que tienen es que son restos de organismos muy pequeños y resultan poco vistosos, pero con unas explicaciones adecuadas son muy útiles para dar a conocer la historia geológica y biológica de la zona», añade.

Lugares fijos

La mayoría de estos fósiles están en bloques rocosos de gran tamaño -aunque en algunos casos pueden aparecer sobre piedras sueltas- por lo que no es fácil que los visitantes poco escrupulosos se los lleven como recuerdo. «Es un patrimonio que no corre el riesgo de sufrir expolio y además no resultan fáciles de distinguir», dice Díaz.