¿Quién le pone el cascabel a Aqualia?

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

La aprobación de las conclusiones precisará de pactos entre los partidos

15 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Nueve meses de reuniones y casi una veintena de comparecencias no han servido de mucho en la comisión que investiga el contrato del servicio municipal de agua. Lo único claro es algo que todo el mundo sabía: que no se cumplieron las contrapartidas ofrecidas por la empresa. La responsabilidad política parece más difusa. El BNG culpa al PP, que gobernaba cuando se formalizó el contrato con Aqualia. Los populares, por el contrario, defienden que en once años el Bloque tuvo tiempo suficiente de enmendar la plana. El PSOE, tercer actor político, esconde sus cartas con vistas a las conclusiones finales. Aprobarlas, sin embargo, precisará de un verdadero encaje de bolillos.

«O único que está regulado nos concellos é o funcionamento das comisións informativas. Fóra dos parlamentos, non se contemplan as comisións de investigación. Foi por iso polo que, no caso do contrato da auga, o secretario municipal decidiu instruíla como comisión informativa especial», explica la representantes del equipo de gobierno, María Xosé Vega.

Tres mociones distintas

Las comisiones informativas están constituidas, de forma proporcional al reparto de concejales, por representantes de los tres grupos políticos de la corporación. En ellas se votan, en primera instancia, las iniciativas que luego pasan por el pleno para su debate definitivo. Pero en la comisión del agua, paradójicamente, serán tres y no una las propuestas que se sometan a votación. Porque parece claro que cada partido defenderá una postura diferente sobre las responsabilidades en el incumplimiento del contrato de Aqualia.

«Será como se fosen tres mocións. Cada grupo presentará as súas conclusións e votaranse para levar un ditame ao pleno. Haberá cousas que saian adiante e outras non», sostiene José Tomé, portavoz del PSOE en la comisión. Como ninguno de los grupos de la corporación tiene mayoría, Tomé ve más que probable que haya que «refundir textos» para sacar adelante un texto de conclusiones.

El entendimiento, a primera vista, no se presenta muy sencillo. Fundamentalmente porque nadie en la comisión está libre de culpa. Si el PP tenía la alcaldía cuando se adjudicó el contrato del agua, el BNG lleva las riendas del Ayuntamiento desde el 2003. Aunque en menor medida, también el PSOE tiene su parte de responsabilidad al haber compartido gobierno municipal en el primer mandato del Bloque. En la elaboración de las conclusiones, por lo que parece, puede pasar de todo. Incluso que no llegue a prosperar ninguna de las propuestas.