Así se convenció la Unesco de que debía reconocer el geoparque

La comarca de Quiroga recibió hace un año la visita de los auditores del organismo internacional

La auditora de la Unesco Sophie Justice —de traje claro— visitando el mirador de Pena do Ladeiro, en Ribas de Sil, en julio del 2018
La auditora de la Unesco Sophie Justice —de traje claro— visitando el mirador de Pena do Ladeiro, en Ribas de Sil, en julio del 2018

quiroga / la voz

Hace ahora un año, los promotores del geoparque Montañas do Courel se disponían a recibir la visita de los auditores enviados por la Unesco para evaluar el proyecto sobre el terreno y comprobar si cumplía las condiciones necesarias para integrarse en la red patrocinada por este organismo internacional. Esta labor correspondió a la francesa Sophie Justice y el chino Zhang Jianpiang, que llegaron el 17 de julio y recorrieron el territorio durante varios días. El informe que elaboraron fue determinante para que la comarca de Quiroga fuese declarada geoparque de la Unesco el pasado 11 de abril.

Cuando llegaron los auditores, sin embargo, no estaba nada claro que se pudiese obtener tan pronto esta categoría. «Polas informacións que tiñamos, sabiamos que é moi difícil conseguir a declaración de xeoparque ao primeiro intento», explica Roberto Castro, teniente de alcalde de Ribas de Sil y presidente de la asociación Montañas do Courel. Martín Alemparte, gerente del GDR Ribeira Sacra-Courel, señala por su parte que «lo que más cabía esperar era que nos diesen un aprobado condicional, es decir, que el ingreso en la red de geoparques de la Unesco se aplazase hasta que quedasen corregidas las deficiencias y carencias que ellos pudiesen detectar».

A los auditores, dice por otro lado Alemparte, les costó un poco entender el «conglomerado administrativo» que había detrás de la iniciativa. «Les extrañó que no hubiese un organismo específico dedicado a impulsar el proyecto -explica- y que el trabajo estuviese repartido entre varias entidades, como el GDR, la asociación de municipios y los diferentes ayuntamientos, y que colaborasen personas que a la vez trabajaban en otras cosas». También les llamó la atención que toda la labor realizada hasta entonces se hubiese financiado con distintas fuentes, como las ayudas concedidas por el plan Leader y la Diputación.

Castro y Alemparte indican por otro lado que a los representantes de la Unesco -aparte del patrimonio geológico y cultural de la comarca- les impresionó el hecho de que ya existiese una importante infraestructura enfocada al futuro geoparque, como miradores, museos y rutas de senderismo, y que se hubiesen desarrollado actividades divulgativas y educativas con este fin. También apreciaron que se hubiese creado un comité científico para apoyar la iniciativa. Un aspecto que les sorprendió especialmente -agregan- fue la fuerte implicación ciudadana con el proyecto. «Durante su estancia pudieron contactar con asociaciones de vecinos, colectivos culturales y empresas turísticas, y vieron que el interés por el geoparque estaba muy extendido entre la población», dice Alemparte.

Muestra de apoyo popular

Esta impresión, señala Castro por otro lado, se hizo todavía más patente en la fiesta de despedida que se ofreció a los evaluadores de la Unesco en la playa fluvial de San Clodio el último día de su estancia. «A pesar de ser unha xornada laborable, o acto reuniu a cerca de cincocentas personas, cando a poboación de toda a comarca é de en torno a 5.000 veciños», señala. «Esa festa acabou de demostrarlles que o proxecto do xeoparque era unha iniciativa realmente popular», concluye

La gestión, los idiomas y la educación, aspectos que hay que mejorar

El geoparque Montañas do Courel tendrá que pasar dentro de cuatro años por una auditoría y demostrar que sigue cumpliendo los objetivos exigidos para formar parte de la red de la Unesco. Martín Alemparte apunta que «lo primero que mirarán es si se han cumplido las recomendaciones que hicieron los auditores para corregir las carencias que observaron durante su visita, así que habrá que poner un cuidado especial en mejorar esos aspectos».

Una de las recomendaciones consiste en desarrollar un órgano específico de gestión, es decir, conseguir que el geoparque cuente al menos con una persona dedicada a él a tiempo completo. Roberto Castro dice que esta cuestión se resolverá a lo largo de este año. Otra mejora sugerida por los auditores es un mayor uso de las lenguas extranjeras para divulgar los valores del geoparque. «Los letreros de los miradores y museos y otros materiales informativos están escritos solo en gallego y castellano, y a veces en una sola de estas lenguas», apunta Alemparte. «Hay que ofrecer información en otros idiomas, pero este problema es fácil de subsanar», añade.

Los evaluadores, asimismo, recomendaron que se desarrolle un programa especifíco para aprovechar el geoparque como recurso educativo. Según indica Alemparte, «ya se llevaron a cabo varias iniciativas en este sentido, pero ahora hay que hacer algo más extenso y duradero».

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