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La Voz

LUGO

A media voz Una artesana de 95 años de Guitiriz acudió por última vez al Festival de Pardiñas, mientras que A Quenlla recordó la importancia de mantener viva la tradición popular

04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El artista de A Fonsagrada, Benxamín Álvarez , reconoce que su obra transgrede el concepto cerrado del género artístico. Ayer sorprendió, y mucho, en el Museo Provincial. Y es que los trabajos de este profesor de Bellas Artes en Barcelona no pasan desapercibidos. A última hora de la tarde quedó inaugurada su muestra Sed non setiata. Las esculturas en madera y fundición de animales, los tapices de lana y otras curiosas piezas permiten al visitante situarse continuamente en el mundo del sacrificio animal. En la inauguración de la exposición, Benxamín Álvarez estuvo acompañado por la diputada Fe Rodríguez Rocha y la responsable del museo, Encarna Lago. El que se merece la artesana lucense Pilar Losada , que a sus 95 años, acudió por última vez al Festival de Pardiñas de Guitiriz. Esta mujer es una veterana, no sólo por edad, de asistencia a la cita del folk gallego en la provincia de Lugo. En el medio de jóvenes, hippies y otras tribus del siglo XXI, Losada calcetaba sus calcetines de colores dentro de los puestos de artesanía. Todo un ejemplo a seguir. La pena es que la del 2003 fue la última edición en la que veremos a Pilar Losada, que dice que ya está cansada, aunque reconoce que siempre ha estado muy a gusto en el festival que organiza Xermolos. Un aplauso y esperemos que reconsidere la opción de volver. Pregón reivindicativo El que ofrecieron los componentes del grupo A Quenlla en la romería Penas de Rodas. Mini y Mero no defraudaron cuando cantaron un romance de cegos. Mini recordó a los asistentes, y los ausentes, que en el mundo globalizado en el que vivimos, el medio rural no está siendo reconocido. A la gente del campo no se le está pidiendo su opinión ante los retos que depara el futuro. Por ello, los músicos recordaron la importancia de las «lendas» como una manera de saber apreciar lo que queremos. Por cierto, los pregoneros soportaron el calor como pudieron, y los romeros no tuvieron mejor opción que valerse de la sombra de las rocas.