En directo | Fiestas en la capital chairega La localidad sigue disfrutando de los festejos, mientras los hoteles empiezan a notar la celebración festiva y esperan que septiembre sea un mes de alta ocupación
01 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Unas fiestas como las de San Ramón y Santa María, que aseguran que el 31 de agosto y el 1 de septiembre sean días festivos, dan a Vilalba un oasis de relax en plena operación retorno. Mientras muchos andan estos días deshaciendo maletas, llenando armarios y ocupándose del regreso a la vida diaria, los vilalbeses se preocupan de asistir a los actos festivos, de agasajar a sus invitados y de lucir un vestuario acorde con estas fechas: cualquier que haya estado ayer y anteayer en la capital chairega habrá visto una notable densidad de corbatas, bolsos y zapatos de tacón por kilómetro cuadrado. Que la celebración del San Ramón desborda ampliamente los límites del municipio es cosa sabida; y que estos días empiezan a tener una repercusión en la ocupación hotelera, también. Este periódico contactó ayer con tres hoteles de la villa sobre la ocupación de estos días y las perspectivas de este mes: en dos de ellos se manifestó claramente que septiembre era un mes en alza en viajes y períodos vacacionales, pero en uno de ellos, además, se destacó que estos días festivos -sobre todo el pasado fin de semana, con la xira, y el próximo, con el final de los festejos- suponían un leve aumento de las reservas. Mientras tanto, lo que se mantuvo ayer fue el nivel de animación de la víspera, con un programa que, como el de anteayer, volvió a ofrecer actos religiosos y profanos para todos los públicos. Tras la actuación de grupos folclóricos locales, la coral Luar cantó en la misa solemne, que de nuevo fue seguida de procesión y que otra vez contó con una amplia representación de la corporación -encabezada por el alcalde, el popular Gerardo Criado-. Sol y animación La banda de música de Carballedo tocó en la procesión, que siguió el mismo itinerario que el día anterior y que se vio favorecida por el buen tiempo. Con un ambiente plenamente veraniego y con temperaturas que rondaron los 30 grados en las horas centrales, el centro urbano de la capital chairega se caracterizó de nuevo por la gran animación a mediodía y por la tarde, con un gran protagonismo para las terrazas. Para la noche estaba prevista una verbena con las orquestas París de Noia y Panorama. Fue, por otro lado, un día de tranquilidad, como confirmaron la Policía Local y la Protección Civil. Por la tarde, en la zona vieja empezaron los preparativos del mercado medieval, que comienza esta mañana y que es el gran reclamo del fin de semana. Con esta celebración, para la que se invita a los vecinos a vestirse al estilo medieval, se intenta recuperar la zona vieja para actividades lúdicas y de todo tipo. Queda claro, pues, que las fiestas de Vilalba aún tienen mucho que decir antes de llegar al final, que será el domingo.