En directo | Personaje de altura
09 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?i la mañana tormentosa ni las consabidas dificultades para aparcar razonablemente cerca de la feria disuadieron a los miles de personas que ayer quisieron estar en Sober. El ambiente de fiesta y el vino son siempre los principales reclamos, pero ayer había uno más. La organización acertó con el pregonero si buscaba a alguien popular. Fernando Romay fue toda una atracción, por sus 213 centímetros de altura y por su paciencia kilométrica, que le permite firmar docenas de autógrafos y posar sonriente para no se sabe cuántas fotos con niños, abuelas, grupos de amigos y cualquiera que se le acerque, y todo sin síntomas aparentes de fatiga. «É un pedazo de pan», decía mirando hacia arriba una señora sorprendida por la sonrisa perenne del pregonero. Un pedazo de pan sí, pero muy grande. Los organizadores tenían pensado prepararle una salida el sábado por la noche por los pubs de Monforte, pero tuvieron que desistir porque no fueron capaces de encontrar a este lado del Sil un alojamiento que le permitiese dormir con todo el cuerpo dentro de la cama. De manera que tuvieron que buscarle habitación en el hotel San Martín de Ourense, que sí está preparado para clientes de talla grande. En resumen, Romay hizo olvidar la decepción del año pasado con el Marqués de Griñón y su extraño pregón grabado en vídeo. Y marca probablemente el camino para las próximas ediciones, una vez que los nuevos aires en la Xunta y en Madrid parecen haber liquidado el modelo de pregoneros político-populares, ensayado con Ana Botella y Mariano Rajoy en los tiempos de las mayorías absolutas. Por lo demás, la feria terminó sin sobresaltos graves en las carreteras. De los ya habituales controles de alcoholemia habrá probablemente noticias hoy.