Diálogo, sobre todo diálogo

La Voz

LUGO

A media voz Políticos de todos los signos, intelectuales y público en general participaron en los actos del 25 aniversario del Parlamento en la plaza da Soidade

20 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Se trataba de demostrar que la palabra es la mejor arma en una sociedad democrática, con un Parlamento que cumplió ya 25 años. Y quedó patente. Los invitados por la presidenta Dolores Villarino al espectáculo de ayer en la plaza de Santa María hicieron uso de ella. Si bien las intervenciones desde el escenario de políticos e intelecturales fueron interesantes, no lo debieron de ser menos las de los corrillos previos y posteriores al acto. El tema central de las conversaciones posiblemente no haga falta sacarlo a colación. Cuatro conselleiros Acudieron tres conselleiras: Laura Sánchez , María José Rubio y Ánxela Bugallo y un conselleiro, Ricardo Varela ; el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras y su representante en Lugo, Jesús Otero ; diputados nacionales como Isabel Salazar o Julio Padilla , aunque de signo diferente; autonómicos; abundantes delegados provinciales, aunque no todos; concejales, alcaldes y no sólo el de Lugo, López Orozco , porque entre el público también estaba Ricardo Parada , de A Fonsagrada; intelectuales y público en general, aunque poco para el acontecimiento que se celebraba. Departieron amigablemente entre discurso y actuación. A la cita tampoco faltó el obispo, fray José Gómez . No se puede negar que los organizadores fueron previsores y se cargaron de paraguas para evitar desbandada del público en momentos puntuales de lluvia. Paraguas con el anagrama de «Diálogo coa palabra», que regalaron. Previsores porque en el programa advertían que si las condiciones climatológicas eran adversas el acto sería en el edificio administrativo de la Xunta. Algunos, como la delegada de Vicepresidencia, Branca Rodríguez Pazos , interpretó que eran suficientemente adversas a las doce del mediodía como para dirigirse a la Xunta, en lugar de a la plaza da Soidade y llegó tarde. Los sitios reservados para los políticos tenían un plástico que resguardaba el asiento del agua, los del pueblo llano no. Posiblemente por ello o por evitar las cámara de televisión, muchos lucenses siguieron el espectáculo desde la plaza adyacente.