La otra cara de una autovía

LUGO

PALACIOS

Crónica | La Transcantábrica, en obras en Vilalba Un acceso de la A-8 acaba cerca de un cambio de rasante, otro debe de completarse con una circunvalación y un tercero desemboca en una carretera estrecha

12 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

No sorprende que un municipio como Vilalba, con 379 kilómetros de extensión y situado en un cruce de vías del norte de Galicia, esté atravesado por un largo trecho de la autovía del Cantábrico (A-8). Tres tramos de la Transcantábrica -As Touzas-Vilalba, Vilalba-Regovide y Regovide-Abeledo- discurren íntegramente por el concello, y dos -Castromaior-As Touzas y Abeledo-Baamonde-, en parte. Las obras están en marcha en dos de los tres tramos que pertenecen al municipio vilalbés -Vilalba-Regovide y Regovide-Abeledo-, mientras que se ha aprobado el proyecto del tercero -As Touzas-Vilalba-. Pero si el avance de las máquinas acerca el día en que el paso de la Transcantábrica será una realidad que aportará ventajas a Vilalba, a Terra Chá y a todo el norte de España, la ejecución de las obras presenta unas contrapartidas que ofrecen deficiencias. Los accesos de la A-8 a Vilalba serán cuatro: uno estará en Alba; dos, en Mourence -uno, en el barrio de O Escairo, y otro, en A Grandisca-, y uno, en Goiriz. Los tres primeros ya se empiezan a perfilar, pues corresponden a los tramos en ejecución; el último, en cambio, pertenece al tramo As Touzas-Vilalba, cuyas obras no están iniciadas aún. Sin embargo, el enlace de los dos primeros accesos genera dudas que cualquier automovilista puede comprobar y que el Concello comparte, mientras que las perspectivas del tercero, que conectará con la N-634 por una estrecha carretera municipal que termina entre casas de Goiriz, dieron lugar a una rueda de prensa que protagonizaron ayer el presidente local del PP, José María García Leira, el concejal y diputado popular Agustín Baamonde y el alcalde, el popular Gerardo Criado. Giro con poca visibilidad El acceso de Alba dejará a los automovilistas en la N-634 tras circular varios centenares de metros por la carretera municipal que conecta esta parroquia con Buriz (Guitiriz). La vía se ampliará, pero el Concello no tiene noticia de que se vaya a solucionar una situación que se percibe en la actualidad: el acceso, que desemboca frente a la iglesia parroquial, está muy cerca de un cambio de rasante, lo que hace menos segura la maniobra de los que giren a la izquierda para dirigirse a la capital chairega, que además, si no se prevé ninguna solución, deben cruzar un carril de sentido contrario para dirigirse a Vilalba. En O Escairo (Mourence) se ven también los movimientos de tierra de la autovía, con sendos carriles de entrada y salida. Mientras el de Alba ofrece para el Concello la desventaja de que dista unos cinco kilómetros del centro urbano, este, a poco más de un kilómetro de la localidad, amenaza con colapsar la zona vieja, como ya ha explicado este periódico, si no se le busca una alternativa. Necesidad de una calle El tráfico llegará al centro por la carretera Vilalba-Momán, que pertenece a la Diputación y cuyo tramo más alto, formado por las calles Ferrería y Betanzos, está en el corazón de la parte antigua. La solución que propone el Concello consiste en abrir una vía, cuyas características técnicas se determinarían más adelante, de las cercanías del río Magdalena -incluido un nuevo puente- al trazado de la antigua N-634 a la altura de la confluencia con la calle Cuart de Poblet. La obra evitaría la llegada de tráfico pesado a calles como Ferrería y Betanzos, con lo que se protegería mejor una zona cuidada últimamente con el plan de rehabilitación. Esas dos calles pertenecen a la Diputación, titular de la carretera de Momán; por ello la solución correcta para el Concello, construir una vía que desvíe el tráfico que entre desde Mourence por la A-8, requiere la colaboración del organismo provincial en la financiación y en la adopción de un acuerdo mediante el cual el Concello reciba la cesión de las dos calles, como ocurrió con la antigua N-634 tras la construcción de la circunvalación. Mientras tanto, Criado, Leira y Baamonde subrayan que no se oponen a la autovía sino «todo o contrario».