Crónica | Repercusiones ambientales Las garzas se benefician del descenso de nivel de la laguna de Feira do Monte, y los cernícalos llegan a Veiga de Pumar y Arneiro para alimentarse de insectos
26 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Las circunstancias que rigen la vida de los animales no tienen que volverse más adversas con la llegada del verano. Es más, parece que las condiciones meteorológicas de esta época del año generan unas reacciones que no pasan inadvertidas a los ornitólogos dedicados habitualmente a la observación de la fauna de Terra Chá. Gustavo Martínez, encargado del centro municipal de interpretación de la laguna de Cospeito, aseguró ayer que una sequía que no llegase a condiciones extremas podía servir para aumentar la diversidad de especies. Así ocurrió, dijo, el mes pasado, en el que llegaron a verse tres variedades de garza en número superior al habitual: unos 20 ejemplares de garza real, dos de imperial y dos martinetes se alimentaron de peces en una laguna cuyas aguas estaban a un nivel más bajo del habitual, con lo que las aves se movían con más facilidad en busca de alimento. Parte de esas garzas, manifestó Martínez, podían proceder de Castilla-León, de donde habrían salido al verse su hábitat afectado por el calor y la falta de lluvias. Mientras tanto, en la zona de Veiga de Pumar y de Arneiro se han visto cernícalos primilla. Unos 200 ejemplares se han concentrado en las cercanías de esos humedales chairegos, en donde se alimentan de insectos y en donde son una muestra de la continuidad de buenas condiciones ambientales: Martínez destaca que se trata de un ave amenazada, por lo que su presencia ofrece una muestra de valor ecológico a la comarca. En Terra Chá suelen verse ejemplares de cernícalo vulgar pero no de cernícalo primilla. Es normal verlos en Castilla-León, y en esta época del año preparan ya sus desplazamientos al África subsahariana, en donde pasan el invierno. En los pastizales encuentran ahora los insectos de los que se nutren. Queda claro, por tanto, que incluso el reino animal parece tener sus propias reglas para disfrutar en verano de los alicientes naturales de la comarca chairega.