En directo | En el yacimiento de Pedrasalves La zona de A Pastoriza donde la Xunta investiga daños al patrimonio megalítico aparece con flores, conchas y velas que evidencian alguna reciente reunión
03 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El que se felicite de la recuperación de fiestas ancestrales o de costumbres autóctonas que frenen la expansión del Halloween procedente de Estados Unidos puede estar de enhorabuena si estos días se acerca al yacimiento de Pedrasalves, situado en Pousada (A Pastoriza), y observa, como hizo este periódico ayer, los restos de diversos materiales que indican recientes celebraciones. Aunque la Xunta, como ya informó ayer este periódico, investiga los daños causados a elementos megalíticos del lugar, entre los que destacan un dolmen y un túmulo, el espacio parece haber recibido recientes visitas. De las estancias en diversos momentos no puede derivarse relación alguna con los daños que estudia la Administración autonómica ni suponerse la aparición de otros nuevos, pero sí hay elementos que reflejan que algún simbolismo encierra el lugar para quienes lo visitan. En la parte baja de la finca, al lado del camino que la conecta con la carretera que enlaza la N-634 con Castro de Rei por Prevesos, hay varias estacas de madera con leyendas de variados significados: por ejemplo, en una se lee el nombre del yacimiento y en otra se recuerda a compañeros del Hospital Militar de A Coruña, pero otra tenía ayer restos de ceras consumidas en su parte superior. Velas A pocos metros, un poco más arriba, una cruz acompañada de una bienvenida en tres idiomas -gallego, español e inglés- también tenía ayer varias velas en su base. Como ya informó el pasado miércoles este periódico, una inscripción que se lee en medio de la finca, entre los mojones mencionados y el espacio que ocupan el dolmen y el túmulo, recuerda que aquí se celebró, el 31 de octubre del 2004, la Primeira Noite das Cabezas. Ayer no se apreciaban inscripciones que recogiesen la realización de algún acto. Que la finca, pese a ser de propiedad particular, reciba visitas esporádicas o frecuentes no es ninguna novedad por la facilidad para encontrarla partiendo de la carretera N-640. En el cruce con la carretera que va a Castro de Rei por Prevesos aparece una piedra con unas letras escritas en piedra, y unos dos kilómetros después, otro cartel que invita a girar a la izquierda para llegar a la finca, en donde un panel da la bienvenida a los visitantes. Sean ritos concretos, deseos bienintencionados o intenciones inconfesables las causas que mueven a algunos a acercarse al lugar, no cabe duda de que lo visitan bien preparados. Ayer, por ejemplo, había un ramo de flores sobre la piedra superior del dolmen y 13 conchas en un espacio delimitado como «lugar sagrado de nuestros antepasados». Ciencia De todos modos, no parece que todos los lugares que alguien considera de interés en esa zona reciban la misma consideración de los visitantes. Una señal orienta de que cerca de uno de los laterales de la parcela hay un menhir, si bien ayer estaba desprovisto de cualquier adorno. Llevados a imaginar, hasta podría suponerse, salvo monumental ironía de alguien, que no todos respetan igual la zona, pues en la base de un panel se dice que este es un sitio «científico, no de pillaje». Pero mientras la Xunta avanza con sus investigaciones y concluye qué daños han sufrido los elementos megalíticos, cabe subrayar una vez más que cualquier visitante, tanto si acude para admirar yacimientos prehistóricos como para realizar investigaciones por su cuenta y riesgo o para cumplir algún misterioso rito, se encontrará con un enorme silencio.