Entrevista | José Pablo Galván Carballo Este abogado pontevedrés demanda del Gobierno central la mayor claridad en el atentado que le costó la vida a la soldado lucense Idoia Rodríguez Buján
24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Afectado por el reciente atentado ocurrido en Afganistán que le costó la vida a la lucense Idoia Rodríguez Buján e hirió a Jorge Laiño del Río, ambos de la Brilat, el pontevedrés José Pablo Galván exige desde su posición como director de la Asociación Gallega de Defensa del Soldado que el Gobierno sea claro a la hora de publicitar todo lo que rodeó a este suceso. -¿Qué valoración hace de la misión en Afganistán? -Llamamos la atención sobre el componente de riesgo que tiene la misión. No es una misión casi de perfil bajo, no digo que el Gobierno dijera esto, pero, desde luego, compromete más riesgo de lo que el Gobierno decía. Se está demostrando ahora que la peligrosidad tenía mayor calado que lo que transmitió el Ejecutivo. Entendemos que la Administración debe ser clara. -Y está siendo clara en estos momentos cuando alude a un atentado islamista... -Queremos pensar que sí. No tenemos instrumentos para poder ver si lo que se está diciendo es verdad o no. Se está centrando la investigación y la polémica en el tema de si llevaba o no el dispositivo inhibidor de frecuencias. En principio, hay que creerse que fue por una mina y por presión, porque una rueda pisó el sitio donde estaba la mina, y que no fue activada por un detonador a distancia. Parece creíble porque viajaban en columna y aunque ese vehículo, al parecer, no llevaba el dispositivo, sí que lo llevaban los demás. -Me imagino que su asociación aguardará a conocer el informe de conclusiones para hacer valoraciones. -Sí, eso por supuesto. Es mejor dejar pasar el tiempo. Es preferible actuar en frío que en caliente para ver lo que pueda pasar. -En cualquier caso, ¿cómo ve la labor que desempeñan los militares de la Brilat? -Pensamos que están cumpliendo con su función. Han elegido esto y saben los riesgos que corren, saben a lo que están expuestos. Lógicamente hay que tratar de que las condiciones en las que trabajen sean lo más positivas posibles y que puedan estar lo menos posible expuestos al riesgo. -¿Y la misión? -Creemos que están demasiado tiempo. Quizás los relevos tendrían que ser más cortos. Además, los canales de información con la familia, tal vez, deberían ser más expeditivos de lo que están siendo. En general, y es normal, las familias están intranquilas, máxime cuando se producen sucesos de la entidad del atentado. -Cambiando de tema, ¿qué hace un abogado pontevedrés presidiendo esta asociación? -Esto viene de atrás. De estar vinculado a una línea política, a una vocación política que tengo desde hace muchos años, desde que conocí de pequeñito a Adolfo Suárez. En las Fuerzas Armadas se necesitaría realmente un espíritu como el que había en la Transición, ya no quiero decir que en la sociedad también porque no es el objeto de la entrevista. Se echa de menos ese espíritu conciliador de la Transición y de la figura de Adolfo Suárez. -¿Y como nace la asociación? -La asociación surge ligada al CDS, así de claro. Cuando militábamos en el CDS ya estábamos con el tema de la mili. Al principio pedíamos que la mili fuera de tres meses, luego que se suprimiera... y al final se consiguió. Nosotros teníamos oficinas del defensor del soldado, pero en el momento en el que el servicio militar dejó de existir, esas oficinas dejaron un poco de tener razón de ser. Optamos por crear las asociaciones, entre las que se encuentra la gallega. -¿Cuál es actualmente la principal reivindicación del colectivo? -La reivindicación fundamental es la necesaria democratización del Ejército. Qué los soldados sean personas como los demás ciudadanos, qué tengan derechos de primera. No puede ser que en pleno 2007 sean los únicos que no tengan los derechos que tienen otras personas. Sí, es cierto que cumplen una serie de funciones que pueden hacer incompatibles [algunos derechos] con determinadas cosas y puedan tener limitaciones... Eso lo entendemos todos e, incluso, están impuestas constitucionalmente, pero nos parece hasta excesiva la aplicación que se está haciendo de las leyes que rigen a este colectivo. -Tengo entendido que otra de las quejas más habituales se refiere a los salarios. -Sí. También está candente, sobre todo, lo que se aplicó este año. Antes el sueldo iba relacionado más bien con el trabajo real y ahora está más bien ligado al rango. Ya ha habido protestas. Se están asimilando complementos que no es que estén asignados al rango y no al empleo, que es una reivindicación muy vieja, sino que además este complemento muchas veces adolece de seguridad porque no sé sabe a qué obedece. No hay control. -Si se marcase un objetivo a corto plazo, ¿cuál sería? -Lo tengo muy claro. Hay que tender hacia la democratización de los derechos. Entiendo que no es necesario reformar la Constitución, sino que se deben aplicar con mayor flexibilidad las leyes. No puede ser, y desde aquí me vuelvo a solidarizar con Jorge Bravo, presidente de la Asociación Unificada de Militares, que se decrete un arresto por dar una rueda de prensa en A Coruña hablando del primer accidente del Cougar... Nunca pensé que llegaría a cumplirla. También está el caso de otro gallego, Francisco Maceiras, que está creo que pendiente de cumplir un arresto por hacer una reivindicación sobre el salario y resulta que no lo hizo por el conducto reglamentario. A dónde vamos a llegar. Porque lo presenta en un sitio en vez de otro, lo había presentado en el arsenal en vez del Registro de Personal... Me parece absurdo, que no tiene ni pies ni cabeza. Me parece de la época medieval o mucho peor, como si fueran vasallos.