Rúa da Raíña
18 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.«¡Ay el Pepiño, cómo corre!», gritaba, entre risas y codazos a su compañera de cobijo bajo los soportales, una mujer de unos sesenta años. Se quedó con los pétalos en el bolsillo, pero la caminata desde la Avenida da Coruña sorteando los chaparrones valió la pena, a juzgar por su jocosa expresión mientras el secretario de organización del PSOE, José Blanco, perdía toda compostura bajo el chaparrón. La solemnidad de los primeros minutos se transformó en sálvese quien pueda cuando las gárgolas de la catedral comenzaron a verter caudalosos torrentes de agua, y no se libró nadie: la presidenta de Aspnais, Concepción Teijeiro , con un conseguido look años veinte; el presidente en funciones de la Diputación, Francisco Cacharro, y su posible sucesor José Ramón Gómez Besteiro ; el alcalde da Coruña, Javier Losada ; la alcaldesa de Betanzos, María Faraldo ... Antes, era tradición y cuestión de buen gusto, o al menos de cierto poder adquisitivo, estrenar algo para la procesión del Corpus. Aún ignorando si alguno de los presentes en la tentativa de ayer sigue cumpliendo con la tradición, lo que sí está claro es que la climatología no le permitió lucirlo. ¿Decoro o necesidad? Mientras la afrancesada corte del alcalde de A Coruña, Javier Losada , esperaba que llegara el momento para poner sus pelucas a escurrir, otros no se lo pensaron dos veces: colgaron la gorra de las puertas de la catedral y esperaron a que pasara el chaparrón para recuperarlas. Una muestra de educación, o simple pragmatismo. Con la música a otra parte Con más filosofía, en cambio, se lo tomaron los miembros de la banda municipal de música. Aparcaron trompetas y trombones mientras tomaban el vermú y cumplieron con lo que, coloquialmente, siempre se ha denominado como «irse con la música a otra parte».