Como saben, José López Orozco estuvo de viaje por Suecia y Alemania, países ambos de visita muy recomendable para cualquier persona, y más aún para un dirigente político. El alcalde vino encantado y con un enamoramiento especial de la ciudad de Berlín. Tanto que alguien le preguntó si va a sustituir en sus citas habituales el latín por el alemán. No contestó, pero contó una anécdota que le ocurrió con un taxista nativo, con el que acabó recitando al unísono las declinaciones en latín durante la carrera. Pero no fue esta la única anécdota, porque en un hotel la recepcionista dominaba varios idiomas pero no el castellano, y como el mandatario no domina el inglés, acabaron entendiéndose perfectamente en gallego-portugués (si se lo cuenta a su amigo Paco Vázquez no se lo cree).
El próximo verano, los pontevedreses podrán bañarse en el río Lérez. Ahora también pueden, pero dentro de un año, podrán hacerlo en una playa fluvial de 180 metros de longitud, con arena y césped para tomar el sol, merendero y carril bici desde la capital hasta allí. Es decir, los pontevedreses tendrán un área recreativa a la que, en principio, no va a faltarle ni un detalle. Así lo explicó este miércoles el alcalde de la ciudad, Miguel Anxo Fernández Lores , cuando presentó el proyecto (elaborado por la empresa Esymer) y anunció que el Concello está en condiciones de asumir los 538.000 euros de gasto presupuestado en solitario. Pero Fernández Lores no sólo se limitó a explicar cómo va a ser la zona de baño, también habló de las gestiones que se van a hacer para tener, además de la susodicha playa, una bandera azul ondeando en ella. Es decir, se instalará una torre de vigilancia para socorrismo, cabina de primeros auxilios y diversos servicios como duchas, aseos públicos, accesos e instalaciones para minusválidos. Y por si esto fuera poco, se van a acondicionar todos los accesos para llegar cómodamente tanto en coche como a pie. El alcalde de Pontevedra también explicó minuciosamente cómo se va a dragar y acondicionar el río para que sea apto y seguro para el baño. Y este es el momento en el que uno se pregunta cuál es la diferencia entre Lugo y Pontevedra. Ambas tienen río con márgenes espaciosos, ambas tienen autoridades, técnicos y presupuestos. Pero en una de ellas, en cambio, parece que no hay la más mínima intención de satisfacer los deseos de todos esos lucenses que quisieran bañarse en el Miño y no pueden hacerlo por no ser socios del Club Fluvial. Una iniciativa municipal como la del Concello de Pontevedra merece ser aplaudida. Esta claro que querer es poder.
Siguen confirmándose nombres de músicos y cantantes para tocar en las fiestas de San Froilán. El último, el catalán Albert Pla, que presentará su último trabajo, Vida y milagros , el próximo 10 de octubre. Ésta será la segunda vez que toque en Lugo el polifacético músico, artista y humorista; la primera fue en el año 2004. Con este último nombre se va completando el cartel de artistas para San Froilán, después de las confirmaciones de Mercedes Peón, El sueño de Morfeo y los cubanos Orishas. La última comidilla de bares y cafés es que, este año, el Concello está buscando un nombre internacional como estrella de cartel. En los últimos días se habló del irlandés Van Morrison porque vendrá a España los días 26 y 27 de octubre para tocar en Madrid y Murcia. Ahora, y a pesar de las ilusiones que ya se habían hecho muchos, está descartado. Parece que este año el Concello se ha tomado muy en serio traer a una estrella internacional (hace dos años ya trajo a Carlinhos Brown ), pero hay un problema: ¿en qué recinto se puede celebrar un concierto de estas características? Habrá que seguir esperando.