La presencia de una delegación de Collado Villalba y los aplausos durante el pregón dieron más calor humano al siempre animado inicio de las fiestas vilalbesas
31 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Las fiestas se viven con el corazón. Si alguien lo dudase y hubiese estado ayer en Vilalba, en el inicio de los actos del San Ramón, tendría que haber aceptado que esa teoría es tan concreta y exacta como una fórmula matemática. La capital chairega vivió la víspera del San Ramón, que además es el primero de los días grandes, con el programa habitual de estos casos, pero con unas dosis de sentimientos a flor de piel que contribuyeron a dar más calor a la jornada.
La llegada de una delegación de Collado Villalba, que mañana se hermana con Vilalba, marcó el inicio de los actos oficiales. La corporación recibió a la directiva del centro gallego en el salón de plenos y de todos salieron palabras de mutuo afecto. El alcalde vilalbés, Gerardo Criado, recordó la generosa acogida con que se había encontrado la delegación vilalbesa en la visita realizada a la localidad madrileña la pasada primavera; Pilar López, presidenta del citado organismo, y Miguel Romay, secretario, explicaron cómo los vínculos con la tierra de origen seguían siendo importantes pese a haber elegido otra como lugar de residencia.
Bandas acreditativas
Pocos minutos después, en la casa de la cultura, la reina de las fiestas, la reina infantil y sus damas recibieron las bandas que oficializan su feliz protagonismo de estos días. Y de la casa de la cultura al auditorio, como es habitual, se formó la comitiva que la reina y las damas encabezan y que la banda de música anima.
Ya en el auditorio, como es normal, hubo premios y aplausos. Goretti Fariña Caamaño, de Vilagarcía de Arousa, recibió el primer premio del certamen literario, dotado con 3.000 euros, por la obra Codias canda min ; Xosé Otero Canto, chairego de Outeiro (Castro de Rei), se llevó el segundo, dotado con 1.000 euros, por Nesta silandeira cremalleira de auga . Los dos leyeron sendos fragmentos de sus obras, y Otero aprovechó además para proclamar su sentimiento chairego como «fillo desta patria e matria».
También hablaron las reinas, María Baamonde y Carla Portela, y hubo aplausos del público cuando llegó al auditorio, poco después que la comitiva oficial, el senador Manuel Fraga. De nuevo recibió aplausos el ex presidente de la Xunta, ya que el ex conselleiro Celso Currás, durante el pregón, lo situó entre los políticos «serios» y «honestos».
Currás -hijo del maestro Celso Currás, que nació en Alba y desarrolló su labor docente durante décadas en Trabada- hizo profesión de fe vilalbesa: «Levo sangue desta querida terra», dijo. Su relación con el mundo docente quedó de manifiesto en su repaso a la evolución de Vilalba en el siglo pasado, desde los primeros pasos del centro de educación secundaria abierto en los años treinta hasta el funcionamiento de colegios e institutos de la actualidad.
Buenos deseos
Tampoco se olvidó de la música, presente en el conservatorio, en la banda y en la coral. Currás recordó que el sacerdote Uxío García Amor, párroco en la villa y natural de Trabada, dirigía la coral y la mención de ese nombre suscitó otro aplauso del público. Tras una intervención que acabó con un deseo de «saúde e festa», también recibió aplausos el pregonero, que los recogió agradecido. El periodista Xulio Xiz -habitual maestro de ceremonias de la imposición de bandas, de la entrega de premios del certamen y del pregón- cerró el acto con unas palabras que en realidad constituían un deseo colectivo: «De hoxe nun ano, se Deus quere», dijo.
Pero antes de eso, sin olvidar la buena voluntad de Xiz, queda también los días de hoy, mañana y pasado para disfrutar del San Ramón. Y anoche quedaban aún pendientes la cena de homenaje al director del centro de servicios sociales de la villa, José Antonio Pita, además del encendido oficial del alumbrado festivo, de la actuación de la orquesta Philadelphia en una verbena amenizada con fuegos de artificio y del concierto de Soraya.
Hay razones, pues, para vivir este San Ramón a fondo mientras se espera el próximo.