Los pocos vecinos de la aldea de Fontela, situada a unos tres o cuatro kilómetros de A Fontaneira, están temerosos del comportamiento de la mujer que fue imputada y también de su hija. De hecho, dieron cuenta de la situación al alcalde de Baleira y a otras autoridades.
Aseguran que lo ocurrido recientemente con los bebederos, propiedad de uno de los lugareños, no es un hecho aislado. En otras ocasiones se produjeron más daños e incluso, alguno de los vecinos, para tratar de conseguir pruebas de lo que estaba pasando, grabó vídeos.
La mayoría de los vecinos firmaron escritos que dirigieron posteriormente a diversas autoridades, sin embargo todavía no encontraron una solución a un problema que, según ellos, puede derivar en una alteración del orden público o lo que es peor, «acabar nunha desgracia».
Al parecer, la Guardia Civil recibió quejas vecinales en numerosas ocasiones, sin embargo no se habían producido imputaciones hasta el pasado miércoles.
Varias personas indicaron, a su vez, que en ocasiones se sintieron amenazadas. Entienden que una de las mujeres podría tener algún problema psicológico que necesitaría una asistencia adecuada en algún centro especial, teniendo en cuenta sus comportamientos.