La falta de luz y de teléfono y los árboles caídos fueron los daños más destacados por las crónicas redactadas hace casi veinticinco años, al igual que ahora
31 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Casi 25 años -se cumplirán en octubre- después de que el ciclón Hortensia dejara su amplia huella en la provincia, Klaus volvió a hacer de las suyas. Dejó a oscuras a miles de familias, y algunas de ellas, una semana después, no habían recuperado el suministro. Los daños del último vendaval que están aún por cuantificar.
Con la distancia de un cuarto de siglo entre uno y otro y examinando las crónicas de hace 25 años, la principal conclusión es que entre ambos hubo numerosas coincidencias y una enorme diferencia. Hortensia se cebó en los concellos del interior de la provincia, en tanto que la estela de Klaus perdurará durante meses en A Mariña, donde tardarán aún días en poder recuperar la normalidad.
Hortensia llegó a Lugo a primeras horas de la mañana del 4 de octubre, día previo a San Froilán, con el ferial en alerta, la noria desmontada, como parte de un amplio dispositivo montado para evitar los efectos del ciclón. Fueron doce horas de espera desde que el Centro Meteorológico cursara a las instituciones el aviso de la llegada de un temporal que se aproximaría a las costas gallegas a una velocidad de entre 30 y 40 nudos (75-80 kilómetros por hora). Las previsiones fallaron porque hubo ráfagas que alcanzaron los 170 kilómetros.
Sin luz
Klaus, según declaró recientemente el director general de Begasa, Luis García Santalla, alcanzó los 200 kilómetros hora, velocidad registrada por los medidores de los parques eólicos y de las estaciones. La fuerza del vendaval no la soportaron los postes de la luz, que están preparados para resistir hasta 140 kilómetros, ni los árboles que cayeron sobre las líneas. Toda la zona de influencia de Begasa, 160.000 abonados, se quedaron sin luz en la noche del viernes 23, a los que hay que sumar los de Fenosa, que hace 25 años se vio más afectada que la otra eléctrica que opera en la provincia.
Hortensia dejó en su día 34 municipios de la provincia sin luz-en aquel año Lugo tenía 66, en lugar de los 67 actuales porque Cervo y Xove eran uno- otros 11 quedaron incomunicados telefónicamente. Klaus dejó la provincia a oscuras.
El día 8 de octubre del año 1984 el entonces presidente de la CEL, Luis Abelleira Mayor anunciaba que la patronal lucense iba a pedir la declaración de zona catastrófica. Ese día se había restablecido el servicio telefónico pero quedaban aún muchos pueblos sin luz. La red de hace 25 años no era la misma que la actual, ni en kilómetros ni en soportes. Por aquellos años no existían tampoco arcones congeladores en todas las casas y la matanza estaba a buen recaudo en las despensas.
Primera página
El primer anuncio de la llegada de Hortensia lo recogía La Voz de Galicia en su portada del 3 de octubre del año 1984. No constituía la noticia central de una página que capitalizaba Luis Carlos Croissier que acababa de sustituir en la presidencia del INI a Enrique Moya. Cabe recordar que por aquellos años Frigsa pertenecía precisamente a la división alimentaria del INI, y ya había sido trasladada a Lamablanca.
Cuando se redactaba la primera noticia del ciclón tropical, que ya estaba bautizado como Hortensia. Se encontraba a la altura de las islas Azores y avanzaba hacia la península. Se esperaba su llegada a las costas gallegas a última hora de la tarde. Pese a que no era frecuente el paso de un ciclón, Protección Civil curso aviso a las instituciones y a los clubes náuticos para que reforzaran los amarres de la flota. La Xunta puso en marcha un dispositivo de emergencia compuesto por 3.000 personas.
Gabinetes de crisis
En la capital se suspendieron los actos de San Froilán. Doblaron efectivos los servicios eléctricos, de vías y obras, agua, bomberos y policía local. El alcalde Vicente Quiroga se puso al frente del dispositivo municipal desde su despacho del consistorio. El gobernador civil, Juan Manuel Iglesias Rivera, también se reincorporó a su despacho, pese a que estaba convaleciente. Hubo información fluida durante los días que duró la crisis.