Buscan el ADN del cerdo celta

C. López

LUGO

07 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«No es fácil encontrar marcadores de ADN exclusivos de una raza». Quien así se expresa es Javier López Viana, director del Laboratorio de Genética Molecular de Xenética Fontao. Aún así, este centro está realizando un proyecto basado en el desarrollo de técnicas moleculares para el estudio de la trazabilidad de los productos cárnicos porcinos y de la diversidad genética de la raza porcina celta. Los pormenores de esta investigación los explicó ayer Javier López en las Xornadas galegas do porco celta , que se están celebrando en el Pazo de Feiras e Congresos de Lugo.

Como en cualquier otra especie, en el porcino, el análisis de ADN empieza con la recogida de muestras y datos, bien a través de la sangre o de las raíces de pelo. La información que este análisis permite obtener se refiere, por una parte, a la identificación genética, y por otra, a la caracterización de la raza.

Como López Viana indicó, uno de los cometidos de la identificación genética es el análisis de filiación, muy a tener en cuenta por las asociaciones de criadores en aspectos como la comprobación del pedigrí, la gestión de los libros genealógicos y la reproducción asistida.

Para llevar a cabo ese análisis de filiación, el citado laboratorio trabaja con un panel de 15 marcadores, en el caso de la especie porcina. Tal como señaló Javier López Viana «si el panel es menor, también se reduce la fiabilidad y son mayores la probabilidad de error».

En el Laboratorio de Genética Molecular de Xenética Fontao, el análisis del ADN se realiza a partir del estudio de una serie de marcadores genéticos, tales como la jugosidad o terneza de la carne; la ingesta, que determina la velocidad de crecimiento; el tamaño de la camada, que depende de la reproducción; los depósitos grasos y la masa muscular, determinantes de la calidad de las canales; la identificación racial, en la que interviene la coloración de la capa; el crecimiento y la calidad de la carne.

Estrés porcino

Las investigaciones realizadas por el director del mencionado laboratorio de Xenética Fontao le han permitido identificar el gen del síndrome del estrés porcino o de hipertermia maligna. Se trata de una enfermedad hereditaria que se caracteriza por un desorden neuromuscular. A los cerdos que la padecen se les detecta tras el sacrificio a nivel de los músculos, con lo cual su carne ofrece una peor calidad. Según afirmó Javier López Viana, «se da sobre todo en razas muy musculadas y puede deberse a fallos en el manejo de los animales o a problemas de carácter sexual».