Seis destacados castros de la provincia de Lugo figuran en un conjunto de diecinueve yacimientos arqueológicos de toda Galicia que la Consellería de Cultura tiene previsto declarar bien de interés cultural (BIC). La medida, anunciada por primera vez en el 2007, comenzó a plasmarse con una resolución que ordena iniciar el procedimiento para dotar de esta figura de protección legal al castro de Viladonga, en el municipio de Castro de Rei, que acaba de ser firmada por el director xeral de Patrimonio Cultural, Felipe Arias, y que se publicará en breve en el DOG . En los próximos meses, según indica la citada consellería, se tramitarán también los expedientes relativos a los castros de Torre y Vilar (O Courel), Castromaior (Portomarín), Santa María do Castro (Cervantes) y Fazouro (Foz).
Desde que se inició el proceso, los técnicos de la consellería fueron reuniendo y estudiando toda la documentación bibliográfica e histórica existente acerca de estos yacimientos. Por lo que respecta al castro de Viladonga, Cultura lo califica como «un dos máis senlleiros e representativos da cultura castrexa». El asentamiento estuvo habitado principalmente en la época romana y tiene una extensión de 96.270 metros cuadrados, en la que se incluyen el recinto central y un espectacular conjunto de parapetos y fosos. El área de protección ocupará una superficie de 993.494 metros cuadrados y abarcará también otro yacimiento castreño, el de Rodela de Balmonte. La resolución aprobada por la consellería destaca la importancia de este yacimiento -que cuenta con un museo desde 1986- como centro de investigación arqueológica y de divulgación.
Minería romana
Los castros de Torre y Vilar ofrecen especial interés por su relación directa con los yacimientos mineros que fueron explotados en la época romana en la sierra de O Courel. Los dos están situados en espectaculares parajes del valle del río Lor. Como otros asentamientos de la zona, se levantan sobre espolones rocosos bien defendidos, desde los que probablemente ejercieron una función de control y vigilancia del territorio.
El asentamiento de Santa María do Castro tiene unos orígenes similares a los de los mencionados castros courelaos, ya que también está vinculado con la minería romana, en este caso con los yacimientos auríferos de la zona del río Navia, en la sierra de Os Ancares.
El castro de Castromaior, en la parroquia homónima de Portomarín, fue objeto en los últimos años de diversas excavaciones arqueológicas y trabajos de restauración. Según los investigadores, estuvo habitado durante un largo período de alrededor de seiscientos años. El yacimiento ocupa una extensión de cuatro hectáreas, por lo que figura entre los yacimientos gallegos de este tipo que poseen un mayor tamaño.
Completa la lista el castro focense de Fazouro, que dentro de este conjunto de yacimientos presenta la particularidad de ser el único construido a la orilla del mar. Este asentamiento ha sido objeto de excavaciones y restauraciones ya desde los años 60.